jueves, 22 de abril de 2021

Hartos de pagar para ver las noticias de los porteños

 Abr 22, 2021.

Por: Juan Pascual.

¿Qué implica que los medios de comunicación de la Ciudad de Buenos Aires sean tomados como si fueran nacionales? El rol del Estado a la hora de poner a todo el país bajo la sombra de los porteños: un análisis detallado del reparto de la pauta oficial, la menos federal de las líneas del presupuesto.

Primera marcha del macrismo, el 18 de diciembre de 2019. Foto: Victoria Campana.


Mientras todo el país ve por el noticiero las idas y vueltas epidemiológicas, educativas y judiciales de la Ciudad de Buenos Aires, en nuestra ciudad, Santa Fe, el director del principal hospital propone la apertura de tiendas de campaña en el campito del Liceo Militar que tiene enfrente. Necesita lugar para atender a los enfermos de coronavirus, como en una peli de guerra.

La miserable imagen que la dirigencia proyecta con el escándalo de la Ciudad de Buenos Aires también oculta que crisis sanitarias de igual dimensión están sucediendo, o están a punto de suceder, en buena parte de las ciudades más grandes del país. Al ritmo de los hechos, los agrupamientos de madres y padres organizados por Juntos por el Cambio a fines de 2020 se clonan a partir del modelo central, lo mismo sucedió con los runners y las aperturas de bares en plena primer ola, el año pasado.

Y con toda la razón: durante 2020, el dueño de un bar de Candioti sufría en su cierre de cuarentena al ver cómo al mismo tiempo el vicejefe porteño se tomaba un cafecito para las cámaras.

¿Ah, no sabés qué es Candioti? Mirá vos, che. Yo sí sé qué es plaza Serrano. Abrite un paquete de masitas de agua, salvaje unitario, y seguí esta larga y apasionante historia.

Las cajas

Si los medios nacionales existieran, el tema central de la pandemia hubiera sido, sin excepción, cómo la falta de controles en el Área Metropolitana de Buenos Aires terminó irradiando la pandemia por todo el país en 2020 y 2021. Del virus hasta se sabe cómo avanza hacia el interior y por qué rutas. Pero en Argentina no hay medios nacionales. Ninguno, ni siquiera la TV Pública. Sí hay medios de comunicación de la Ciudad de Buenos Aires, financiados principalmente por pauta publicitaria del Estado nacional, que proyectan en todo el país una realidad municipal como si fuera un debate de todos.

El ruinoso manejo de la pandemia en la Ciudad de Buenos Aires gobernada por Horacio Rodríguez Larreta no llegó a ser noticia continua a nivel nacional hasta estos días por la misma razón por la que ves todos los días en tu pantalla el estado del subte o circunstancias como un robo en Villa Soldati o un corte de luz en Caballito. En la Ciudad de Buenos Aires se concentra el grueso de los medios de comunicación del país, que fungen como medios nacionales cuando en realidad son tan locales como El Once TV, Mendoza Post o Pausa. La única diferencia es que poseen base material para apropiarse simbólicamente de todo el país y producir esa charada, que todo provinciano padece y rumia hasta la indignación cuando lee titulares como “Perdió Boca 2 a 0”.

A nuestras noticias nacionales las producen medios muy locales, cuya concentración en Buenos Aires es proporcional a la caja de dinero que reciben desde el inicio de los tiempos. Y hoy la mayor caja, en tiempos de publicidad privada en redes sociales, es la de la pauta oficial, en sus diferentes niveles.

La billetera más gorda es la del Ejecutivo nacional y, también, es la de menor reparto federal. Luego vienen billeteras más chicas, las de las provincias y los municipios. La desproporción entre el dinero gastado por la Nación en medios de la Ciudad de Buenos Aires –en comparación las otras provincias– se apalanca, además, con la caja que provee la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que todos los medios de comunicación del país pugnan por alcanzar fondos de las provincias y de los municipios, en la Ciudad de Buenos Aires pueden alcanzar doblemente fondos de nivel provincial, por la provincia de Buenos Aires en sí y, también, por la Ciudad. En el resto del país, los medios llegan a fondos provinciales y de municipios, que están un escalón más abajo.

En consecuencia, los medios locales de la Ciudad de Buenos Aires tienen un potencial de alcance nacional al que los medios del país ni siquiera pueden aspirar. No se trata ya de la infraestructura heredada, producto de décadas de asimetrías, sino del flujo de ingresos mismo, que reproduce y agiganta la brecha.

Suele utilizarse como justificación que los medios de la Ciudad de Buenos Aires reciben más pauta porque son, en verdad, medios nacionales. Lo serán por su infraestructura, no por sus contenidos.

Choque en Libertador

Todas las mañanas de nuestras vidas todos los argentinos nos levantamos conociendo cómo fluye el tránsito en la General Paz y cuál es el “estado del subte”. Después, nos detallan el clima del día para todo el país y el de toda la semana para el Obelisco. Esas mínimas informaciones son claves para definir que los medios de la Ciudad de Buenos Aires son medios locales con alcance nacional, porque se trata del nivel más básico de la información, el del servicio. Y también son claves de una forma más subterránea y sórdida: te ubican al toque respecto de cuál es el territorio que sí tiene relevancia nacional.

Después, está lo que se expone como noticia. Tardes o mañanas enteras siguiendo hechos puntuales de la Ciudad de Buenos Aires, como un corte de luz en Caballito, alguna inundación por lluvia, un robo en Palermo, una pérdida de gas en Liniers, el frío de los estudiantes en las escuelas sin calefactor. Hechos que suceden también todos los días en todas las ciudades del país.

A veces, se expone como noticia algo que sucede en los ranchos. Tiene que ser de una magnitud devastadora o bien debe satisfacer algún interés político puntual de tirios o troyanos. Entonces, vemos a los movileros cruzar la frontera y actuar como Lucio Victorio Mansilla aventurándose entre los ranqueles. No pegan nunca una, regularmente desconocen en qué lugar están y hasta en sus caras dejan ver el malestar que les produce el viaje. Cuando no, llaman por teléfono a algún periodista local y lo hacen trabajar gratis a cambio de la zanahoria de salir para todo el país. Desde caducas epistemologías, observan siempre un telúrico atraso cultural que suelen compadecer desde su iluminada urbanidad a través de vagas ideas como la de autenticidad o conceptos más atávicos, folklóricos. Allá se come pescado, allá andan en alpargatas, allá no saben votar.

Lo que no se expone como noticia también es otro nivel. Todo el humedal del Paraná estuvo en llamas durante meses en 2020. El hecho fue un tema eventual en los medios de la Ciudad de Buenos Aires. Ni siquiera hay que ser ambientalista para preocuparse por la cuestión, decenas de ciudades pasaron semanas y semanas en el humo, mientras veían en sus pantallas alguna cobertura de vez en cuando. El exacto reverso de la indignación por los tres o cuatro días de humo en 2008, cuando al ruralismo se le ocurrió incendiar las islas del delta del Paraná. En 2013 hubo un paro policial en casi todo el país, en la Ciudad de Buenos Aires la portada de Clarín fue la de la presidenta bailando y la cobertura general fue escasa e incidental. Se le dio satisfacción al morbo, porque había mucho para darle de comer, pero de reflexión política sobre el tema, poco y nada. Entonces, dos años después los analistas progresistas quedaron pintados ante el 70% de voto macrista en Córdoba, ciudad donde universitarios en camisa desaforados del terror salieron como horda a apalear pobres en ciclomotor durante las noches de calles liberadas. Hubo que esperar hasta 2020 para que los escribas porteños finalmente descubrieran que las capas bajas de la policía son un nuevo sujeto social desde hace rato, que tienen dirección política, que forman parte de la larga marcha de ascenso de la derecha y que pueden poner en crisis a la democracia en cualquier momento, porque se perciben por fuera –por excluidos y por tener otro horizonte– del orden actual.

Por último, la concentración de medios produce un vínculo de una sola dirección con las cuestiones simbólicas de la Ciudad de Buenos Aires. No tenemos la más mínima idea de qué pasa al lado. Los medios de provincias desconocen casi todo de las otras provincias, excepto que se publiquen bajo la letra paternal del centro.

De la Rúa, Macri, Larreta y la Ñ

Como en las noticias sobre los hechos circunstanciales de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, hay un nivel de construcción simbólica, más profundo y viscoso, que tampoco pueden evitar los medios de esa ciudad. Acá en las dependencias, uno cree que pueblo es sólo el lugar en el que se vive, pero los fenómenos de endogamia y elitismo se dan en todas partes.

Puede ser que el dueño de esa editorial boutique haya ido a El Colegio con el editor del suplemento cultural y con la investigadora de El Germani y la novel artista que llegó al Malba. A fuerza de traducciones y publicaciones periodísticas celebratorias, el resultado de esas amistades adolescentes es el cambio de la mayor parte de los programas de alguna cátedra de Ciencias Sociales a lo largo y ancho del país. Así, autores marxistas filo cristianos de Italia terminan en la boca de un JTP rosarino explicándole cuál es la potencia inmanente de la autogestión a los curiosos y humanistas hijos con departamento propio, renta y herencia de los cooperativistas agrarios argentinos.

Los medios de comunicación son la base del iceberg de la toda la industria cultural.

Nacionales en su infraestructura y locales en sus contenidos, los medios de Buenos Aires no pueden evitar proyectar a todo el país sus temas y figurones. Intelectuales, artistas, personajes, frívolos y frívolas de la gran ciudad se vuelven automáticas referencias en la Patagonia y la Puna. ¿Por qué prácticamente todas las ficciones de alcance nacional y horario central tienen los problemas, las alegrías, los lugares, la música y los cuerpos de les porteñes?

En esa proyección continua, van incluidos los políticos. No importa cuál sea el signo del intendente de Buenos Aires, frente a su presencia los periodistas de Buenos Aires actúan como cualquier medio provinciano ante uno de sus aportantes principales.

¿Les van a rematar lo que les queda de la Costanera? Qué bajón. No saben cuánta tierra pública urbana de todo el país pasó y pasa por procesos similares. La diferencia es que, cuando logramos detener ese tipo de avances no tenemos un eco nacional para que se use la palabra “histórico”. Y cuando somos derrotados, tampoco queda impresa la injusticia en los textos de la nación.

¿Por qué todo el país conoce el término subtrenmetrocleta? ¿En qué nos resultan relevantes sus cositas municipales? La segunda billetera en importancia de los medios que se presentan como nacionales es una billetera de temas municipales con el tamaño de una billetera provincial, por obra y gracia de un engendro constitucional que le dio rango de cuasi provincia, con diputados y senadores propios, a lo que no es más que una localidad de la provincia de Buenos Aires.

De ese modo, siempre el intendente y los concejales de esa ciudad van a ser referencias nacionales de algo, gracias a su aporte en pauta pero, sobre todo, gracias al aporte de la pauta nacional, que es la que genera y generó la asimetría estructural con el resto del país. Los temas municipales pueden llegar a estar en disputa, nunca la proyección nacional. Al intendente se le pueden discutir las veredas, al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y sus legisladores no se le discute que su distrito desde el inicio de la pandemia, con datos evidentes y públicos, fue el foco de coronavirus que más irradió e irradia a todo el país, con una tasa de mortalidad superior a la de los lugares más estallados del mundo, y que todas y cada una de sus políticas fueron un desastre, desde la flexibilización continua en 2020 hasta la presencialidad escolar en 2021, coincidentes ambas con las subas de casos.

No es una valoración, es una descripción. Cualquier medio porteño se juega buena parte de su financiamiento si pone blanco sobre negro en ese tema. La condición simbólica estructural para la proyección nacional de Fernando De la Rúa o Mauricio Macri –o de diputadas provinciales como nuestra Amalia Granata– es la misma que hoy explica el blindaje de Rodríguez Larreta. Lo triste es que esa estructura y esta coyuntura se sustente con la billetera de la pauta nacional, hoy en manos de Fernández.

¿Y es para tanto?

El Estado nacional pone plata en medios que producen contenidos propios y en canales como las redes sociales o la cartelería en vía pública. Para analizar la relación entre la pauta y la proyección de la sombra simbólica de la Ciudad de Buenos Aires sobre el país, omitimos tanto las redes como la cartelería en el análisis. El total de la pauta pagada por el Estado nacional en 2020 fue de $4.704.106.866. Casi cinco mil millones de pesos. En medios que producen contenidos aparte de pasar publicidades, la inversión del Estado nacional fue de $3.964.313.519. Algunos de esos medios no son argentinos. Los nacionales recibieron $3.955.440.200.

De todos los modos posibles de observar cómo se distribuye la pauta oficial, el más ajustado a nuestro problema es el del cálculo de la pauta pagada en medios que producen contenidos de acuerdo al distrito donde se localizan esos medios. Es decir, la cantidad de pauta pagada por habitante, en cada distrito, y reproducida en los medios de esos distritos. Se parte de la suposición de que cada habitante del país debería valer lo mismo, como audiencia, para el Estado nacional y que los medios de cada distrito son los mejores productores de contenidos para los habitantes de cada distrito. Se revela, en verdad, con qué se sostiene la ficción de que los medios, temas y personas de la Ciudad de Buenos Aires representan a la nación.

En medios de comunicación que producen contenidos en la Ciudad de Buenos Aires, el Estado nacional invierte el equivalente a 953 pesos por habitante de ese distrito. Muy detrás viene Tierra del Fuego, con 170 pesos por habitante. En Santa Fe, el Estado nacional invierte 31 pesos por habitante. La audiencia más relegada por el Estado nacional es la de la provincia de Buenos Aires, donde pone 10 pesos por habitante.

Se puede conceder que los medios de la TV abierta sí son nacionales, algo que sabemos es completamente falso. Hasta los invitados a los concursos son de la Ciudad de Buenos Aires. En ese caso, el Estado nacional invierte 679 pesos por habitante en medios gráficos, web, de cable y radios AM y FM de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Por cantidad de medios también se revela la asimetría. Hay 2143 medios en todo el país que reciben pauta nacional, 490 son de la Ciudad de Buenos Aires. En la provincia, son 617. Ambas explican casi la mitad de los medios que reciben pauta nacional. Será que al resto del país no llegaron “las nuevas tecnologías”.

Otro modo de mirar esa asimetría es observar cuánto recibe en promedio cada medio de cada provincia. Contando la TV abierta, se distribuyen en promedio $5.984.696 anuales en los 490 medios de la Ciudad de Buenos Aires; sin la TV abierta esa cifra baja a $4.316.148 por medio. Luego vienen los 29 medios de Tucumán, que reciben, en promedio, $1.338.408 cada uno. Algo así como cinco o cuatro veces menos, según como se compare. El promedio de pauta por medio en Santa Fe es de $905.606.

 

¿Y por qué no observar qué peso tiene el mayor grupo de medios de Argentina? Clarín está radicado en la Ciudad de Buenos Aires. Sólo considerando sus cinco mayores buques –Canal 13 Artear, Clarín papel y web, TN y Radio Mitre–, el grupo Clarín es la segunda provincia del país en cantidad de dinero recibido después de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Por definición, una página web tiene alcance nacional. Sin embargo, eso sólo es posible si la web está en la Ciudad de Buenos Aires, dado que a los ranchos no debe haber llegado ni la luz. No la necesitamos, los bárbaros gozamos de vivir en lo oscuro.

El Estado nacional pone publicidad en 646 páginas web de nuestro país, 277 son la de Ciudad de Buenos Aires, 202 de la provincia. En Santa Fe, 22 páginas web reciben pauta nacional.

Más concentrados todavía son los montos que recibe la Ciudad de Buenos Aires. Esas 277 páginas web reciben más de 436 millones de pesos. Es el 78% del presupuesto destinado a web.

 

Entre otras webs de la Ciudad de Buenos Aires, hay sitios de nivel estrictamente barrial que reciben pauta nacional. Uno no se quiere meter en el trabajo de los demás, pero hasta un evidente curro de Willy Kohan recibió guita (somosnosotros.net, unas 84 lucardas). Ese desequilibrio desde Santiago del Estero podría interpretarse como un simple insulto: en toda esa provincia una sola página web tiene pauta, elliberal.com.ar

 

Cabecitas al noticiero

En la portada de un libro sobre los nuevos desafíos del periodismo, Periodismo instrucciones de uso, se ve el listado de autores que contribuyeron con sus ensayos. Hay académicos notables, periodistas que son muy rigurosos en su labor. Pero ninguno tiene a un medio del interior como principal trabajo. ¿De qué “profesión en crisis” estarán hablando?

¿Qué otra Argentina podríamos estar contando? ¿Cuáles son las otras caras que pueden conducir noticieros y las otras tonadas que podrían oírse en el dial?

Otras historias de argentina. Otras caras. Otros centros. La imagen de Argentina para los argentinos no es un problema menor. No somos una señora de Palermo que repica una cacerola, pero es realmente muy difícil no creer que sí lo somos o que podemos hablar por nuestra voz y no a través de la de ella. Y muchísimo más difícil es discutir con el clon de esa señora. En todo el país los medios locales son referencias directas de servicios e información local. Son efectivamente lo que más se escucha y lee. Pero el peso de los medios de la Ciudad de Buenos Aires pega en las agendas y, entonces, hablamos de sus problemas de seguridad urbana como si fueran los nuestros, de sus aumentos de transporte como si fueran los nuestros, de su forma de tratar la pandemia como si fuera la deseable para todos, más allá de que sea la peor de todas.

Hace rato que hay grupos de medios del interior que podrían saltar a otra liga de contar con el apoyo. Cadena 3 es un ejemplo y, por qué no, también Aire de Santa Fe. La pauta oficial no sólo es uno de los canales de difusión de la actividad de gobierno, también debería ser uno de los modos de fomentar la pluralidad de voces y las industrias culturales de forma federal. No tengo pruebas porque no tengo ganas de buscarlas, pero tampoco tengo dudas de que probablemente la línea de la pauta oficial sea la menos federal de todo el presupuesto. Así es como todos los argentinos que no vivimos cerca del Obelisco pagamos para seguir siendo felices con nuestra imagen diaria de subalternos de la patria.

http://www.pausa.com.ar/2021/04/hartos-de-pagar-para-ver-las-noticias-de-los-portenos/?s=08


domingo, 14 de marzo de 2021

Santiago Kovadloff y Héctor M. Guyot: un alegato a favor de las instituciones

 14 de marzo de 2021.

En el libro “¡República urgente!” conversan sobre la apremiante necesidad de recuperar los valores de la Constitución.

 

“¿Es posible un diálogo constructivo con el kirchnerismo? “No, no lo creo posible.“

 


 


Nota completa: https://www.lanacion.com.ar/cultura/santiago-kovadloff-y-hector-m-guyot-un-alegato-a-favor-de-las-instituciones-nid14032021/?outputType=amp&__twitter_impression=true


Nota: No son tan democráticos como ellos dicen...


viernes, 27 de noviembre de 2020

Ángeles y demonios

 27 de noviembre de 2020.

Por: Daniel Molina, en Twitter.

Si sos de los creen en que el mundo se divide entre ángeles y demonios que quieren establecer un reino de la luz o un infierno de la oscuridad este hilo que voy a hacer te va a molestar mucho. Por el contario, si te interesa reflexionar sobre política quizá te interese leerlo.




La política consiste en elegir entre propuestas realizables la que parece mejor para resolver tales problemas sociales, económicos y políticos.

La ideología tiende a fanatizarse con las propuestas y convertirlas en creencias religiosas: ese es el principal drama de lo político.

Las elecciones políticas son racionales y del orden de lo humano.

Las creencias políticas muchas veces caen en lo irracional, en el fanatismo, cuando tienden a creerse inspiradas por dioses, más allá de lo humano.

Nada político es del orden de lo perfecto. Es lo falible en sí.

La política no es algo del orden de la moral o de las buenas costumbres o de la búsqueda del sentido de la vida o sobre la construcción del Paraíso.

Es simplemente la forma de gestionar lo real social con el menor costo y tratando de lograr el mayor beneficio para todos.

Yo también era un tonto a los 20 años: creía que la política era el terreno de los valores y la moralidad.

Pero con el tiempo, el estudio de los clásicos y el análisis de la realidad comprendí que Política y Moral no se intersectan jamás.

No es que la Política sea inmoral.
Simplemente es un territorio que está completamente fuera de toda valoración moral.

Al igual que Bobbio, el liberal Savater decía (sigue diciendo) que poner a la Moral en el territorio de la Política fue el mayor éxito que logró el Fascismo.

El Fascismo de Mussolini plantea que toda "la vieja" política está mal porque los políticos son corruptos e inmorales y que el partido Fascista tiene como misión limpiar la inmundicia que produjo la "vieja" política.

¿Cómo se limpia la inmundicia corrupta de la "vieja" política? Barriendo a los políticos tradicionales y suplantándolos por los cruzados de la moral (los fascistas), que regenerarán sobre nuevas bases (no democráticas, porque la democracia es esencialmente corrupta) la sociedad.

Bobbio y Savater, entre otros, dicen que la prédica por la moralidad en la política -acusando a los adversarios políticos de ser el partido de la corrupción- es la más sólida creación del fascismo: sigue funcionando porque siempre encuentra eco en los oídos de las masas.

¿Por qué la denuncia sobre la corrupción encuentra oídos atentos?
Porque la mayoría es resentida. Detesta a los políticos. Su vida ha fracasado completamente. Ya saben que van a morir sin haber realizado ninguno de los sueños juveniles.

Y ven que a los políticos "les va bien".

El resentimiento (que, aunque parezca extraño, es mayor en la clase media que entre los pobres) es la base de todo movimiento fascista en contra de la "vieja" política "corrupta".

El fascismo es esencialmente un partido (y una idea) de clase media: el partido del resentido.

Ser obrero no obliga a nadie a ser comunista y ser de clase media no es sinónimo de fascista.

Pero entre 1920 y 1990 era más fácil encontrar comunistas entre los obreros de occidente que entre los ricos.
Y más fácil encontrar fascistas entre la clase media que entre los obreros.

¿Por qué es en la clase media que reina el resentimiento?

Porque es mayor la distancia entre sus ideales y la realidad de que han logrado en la vida, que es insignificante.

Entre vivir ese extremo fracaso existencial y votar a Lilita no hay más que un paso.

Puse a Lilita porque es la única propuesta claramente fascista que hay en la democracia argentina y porque sus votantes son los típicos moralizadores fascistas de los que hablan Bobbio y Savater: los que sueñan con un Estado tan impoluto como la casa de la abuela Clementina.

Las propuestas fascistas son falsamente morales: prometen una limpieza del Estado que jamás realizan.

Eso lo vimos en la Argentina con Lilita apoyando a uno de los más corruptos empresarios del país para llegar al Gobierno y quedarse con todos los negocios para sus empresas.

Las propuestas moralizantes siempre son falsas promesas.

Estado y moral son terrenos separados.

Por supuesto que toda sociedad debe tratar de que todos sus miembros (incluyendo a los funcionarios políticos) respeten las leyes y las normas éticas básicas. Pero ese es otro tema.

Cuando se pide moralizar al Estado se parte de suponer que política y corrupción son la misma cosa y que un verdadero partido de la moralización (los fascistas) podrá resolver eso porque está conformado por ángeles que vinieron a combatir al demonio.
Eso es religión. Y fanática.

Repitamos:

La democracia se basa en el reconocimiento de que todos los actores políticos son igualmente bien intencionados aunque tengan ideas distintas sobre cómo buscar y encontrar las mejores soluciones.

Sin eso no hay república ni democracia.

Para que exista democracia y república todos los actores políticos deben reconocer que sus adversarios son actores políticos tan dignos como ellos.

Creer que de un lado están los ángeles y del otro lado los demonios a combatir es puro maniqueísmo religioso.

En la Argentina del siglo XXI estamos totalmente metidos en el maniqueísmo religioso:

los dos principales conglomerados políticos creen que el otro es demoníaco y debe ser destruido.

Incluso se considera una traición intentar consensuar políticas y hasta entablar un diálogo.

En términos históricos hemos retrocedido a antes del año 500 AD, cuando los atenienses establecieron el diálogo y el respeto por todas las opiniones políticas como base de la construcción de la sociedad. Y la llamaron Democracia.

Tanto Cambiemos como el peronismo tienen cosas positivas y negativas.

Cada ciudadano evalúa qué le interesa de positivo en cada uno y qué le desagrada de lo negativo de cada uno y vota.
Así funciona.
No es que Cambiemos es angelical (o demoníaco) y lo mismo el peronismo.

En 2019 yo voté por primera vez en mi vida a candidatos peronistas (Alberto Fernández-Cristina Fernández) porque vi una pequeña luz de esperanza en su propuesta de salir de 50 años de decadencia argentina.
No soy iluso. Pero la otra fórmula me parecía absolutamente nefasta.

Creo que Macri no solo hizo el peor gobierno de los 37 años de Democracia sino de los peores desde la Revolución de Mayo.

Macri es un político malvado e ineficiente.

Le ha hecho mucho daño al país.
No solo no supo gestionar la crisis (eso fue lo menos malo de su gobierno), sino porque agravó la Grieta y estimuló el odio a límites imposibles de vivir.

Macri tomó todo lo malo que recibió de herencia y lo hizo peor.
Y lo bueno que recibió lo destruyó.

No puedo imaginar una acción gubernamental peor.

Pero Macri no es un demonio. Estoy seguro que él creyó que así hacía algo positivo.
Macri debe haber creído que fomentar el odio, unir a los servicios de inteligencia con los jueces y los periodistas para perseguir a los opositores era algo bueno.

Por eso voté en contra de Macri y a favor de esa pequeña esperanza que podían ser los Fernández para salir del pozo de la decadencia argentina y del odio feroz en el que vive esta sociedad.
Pero no creo en los poderes angelicales de los Fernández.
Espero aun su política positiva.

Cuando pensemos la política como el territorio en el que debaten distintas posiciones y no como una lucha contra el demonio habremos arribado a la madurez democrática, a la culminación de la primera parte de ese gran proceso que comenzó el 10 de diciembre de 1983.

Falta mucho.

https://twitter.com/rayovirtual/status/1332303989942181889


sábado, 7 de noviembre de 2020

Derribando mitos sobre ovnis: la oficina de la Fuerza Aérea dedicada a la identificación aeroespacial

7 de Noviembre de 2020.

Semanas atrás, el Ministerio de Defensa dio a conocer archivos sobre el “Caso Bariloche”, vinculado al avistamiento de un Objeto Volador No Identificado. DEF dialogó con un experto sobre lo que pasa en el cielo argentino.

Stellatium: con este programa, el CIAE lleva adelante el seguimiento astronómico y satelital. Foto: Fernando Calzada.



Fotografías que muestran elementos extraños en el cielo, filmaciones de vuelos no identificados y relatos y dibujos de presuntos OVNIS, ¿son la prueba de que no estamos solos en el universo?

Identificar lo que ocurre en la atmósfera, y más allá de ella, en lo que respecta al cielo nacional es la tarea principal de Rubén Lianza, un comodoro (retirado) de la Fuerza Aérea a cargo del Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE), un área que, además de prestar atención a fenómenos aeroespaciales, cobra año a año mayor relevancia estratégica a la hora de imaginar futuros escenarios de conflicto.

“Fuimos incorporando capacidades, como softwares de análisis de imágenes. Además, nos hemos especializado en seguimiento satelital. Por ejemplo, si una persona observa un destello en el cielo, podemos corroborar si se trató de un satélite Iridium (una empresa dedicada a la telefonía satelital). Podemos confirmar eso, y hasta brindar el número de serie del satélite causante del destello”, cuenta Lianza, quien, como piloto de pruebas, no solo tuvo la suerte de volar distintas aeronaves dentro de la Fuerza, sino que también realizó cursos vinculados a la interpretación y análisis de imágenes en Francia y pudo perfeccionarse profesionalmente en Estados Unidos.

Desde su oficina en el edificio Cóndor, el oficial puede hacer un seguimiento del movimiento satelital en todo el mundo. En 2018, fue uno de los encargados de monitorear el cielo nacional, cuando se estimaba que los restos de la estación espacial china Tiangong 1 –que había quedado fuera de control— podían llegar a caer en la Argentina. En tiempo real, él realizó el seguimiento hasta su última órbita y, por estar en contacto con el Comando Espacial Conjunto de EE. UU., pudo informar de inmediato a las autoridades castrenses locales sobre el lugar donde cayeron aquellas piezas.

La labor que hace el CIAE es de vital importancia ya que, al hacer seguimiento de los residuos espaciales hasta su lugar de caída, pueden ayudar a mitigar los daños a la población, impidiendo que, por ejemplo, los pobladores de la zona afectada retiren elementos sumamente contaminantes y corrosivos, como los tanques esféricos de hidracina.

El Orbitron es otro de los programas de seguimiento satelital utilizados por este Centro. Foto: Fernando Calzada.


Además del monitoreo satelital que realiza este centro de identificación, la Fuerza Aérea presta un servicio público al recibir todas las denuncias relacionadas con el avistamiento de objetos no identificados que la ciudadanía les envía para análisis. “Hacemos identificación en rango óptico de todo lo que se mueve del horizonte hacia arriba. Incluso llevamos un registro de los ingresos de la chatarra espacial para, llegado el caso de tener que desplegar al terreno, poder identificar su naturaleza y procedencia. Nosotros notificamos a la CONAE y al Ministerio de Relaciones Exteriores para que pueda contactar al país lanzador”, explica y agrega que la información relativa a las posiciones de los satélites es muy precisa y proviene del Comando Espacial Conjunto, dependiente del NORAD (North American Aerospace Defense Command), donde Estados Unidos hace el seguimiento y la actualización de parámetros de todo el tránsito orbital (incluida la basura espacial) y presta ese servicio a todos los países del mundo.

El Centro utiliza un software desarrollado en Francia para el reconocimiento óptico con los satélites Helios y también utilizado por el GEIPAN (Grupo de Estudio e Información sobre Objetos Aeroespaciales No Identificados), además de otros softwares complementarios, de código abierto, de origen británico, norteamericano y polaco. En ese sentido, Lianza revela que la intención es poder adquirir sensores con sistema escalonado láser-radar para poder hacer inteligencia geoespacial: “Es lo mismo que hace un sistema antiaéreo que, en vez de usar artillería convencional, utiliza artillería óptica para poder identificar a los satélites que pasan sobre territorio nacional”.

AVISTAMIENTO DE FENÓMENOS AEROESPACIALES EN ARGENTINA

¿Cuál es la razón de ser de esta oficina? “Hay razones generales y específicas que justifican la existencia de un organismo como el nuestro: dentro de las generales, para poder generar conocimiento sobre identificación aeroespacial, desarrollando y difundiendo métodos que permitan separar, con eficacia y rapidez, todo lo ordinario de lo que las personas consideran extraordinario. Eso se realiza con el objetivo de esclarecer, con el mayor grado de certeza todo aquello que, a primera vista, no parezca tener explicación”, resume el comodoro.

Con respecto a las razones específicas, Lianza explica que la identificación del rango óptico resulta crucial para la toma de decisiones, tanto en tiempo de paz como de conflicto. “Porque si hay que ordenar interceptar a un objeto, esta decisión va a estar fundamentada si, previamente, se logró identificar al mismo”, detalla y, agrega, que además hay determinados objetos, que se mueven por fuera del rango del caza interceptor. De hecho, recuerda que, en el año 1985, debieron despegar dos aviones Mirage para interceptar un objeto que estaba a 29 km de altura. “El techo máximo de esa aeronave es de 17 km, por lo que nunca lo hubiese podido alcanzar. Si la altitud del objeto se hubiera conocido (con algún telémetro, por ejemplo) y se hubiera contado con artillería óptica suficiente para identificar al objeto, el mejor modo de acción hubiera sido mantener a los aviones en plataforma”. El objeto resultó ser un globo experimental francés lanzado desde Sudáfrica. “Hoy, nuestra doctrina de empleo para interceptar blancos aéreos es que, primero, éste debe ser identificado para recién luego, si se considera necesario, dar la orden de interceptación”, comenta.

Restos de un tanque de hidracina caído en 1974, en las cercanías de la localidad de Ayacucho, provincia de Buenos Aires. Foto: Fernando Calzada.



El ámbito de este centro, sostiene el oficial, es multidisciplinario. De hecho, colaboran con otros organismos y, además, la tecnología y las metodologías que utilizan permiten brindar un servicio a la comunidad con información confiable y auditable, “para que las preguntas que se hace la gente y los profesionales de aviación tengan una respuesta certeza y precisa”; una faceta educacional que tiene la Fuerza Aérea.

Desde el punto de vista operacional, también existe la necesidad de tener armado, en tiempos de paz, un organismo que, en caso de conflicto, se pueda constituir rápidamente en un centro de filtraje para análisis de fotos y videos de objetos registrados del horizonte hacia arriba, “donde el tamaño angular del objeto resulta ser el parámetro más importante. Con ese dato, se puede obtener tanto la distancia como el tamaño del objeto”, reflexiona.

¿De qué se trata la metodología que se aplica? Primero, planifican la investigación, luego recolectan toda la información, la analizan, presentan los resultados y, a partir de esta instancia, se toman las decisiones. Con la conclusión lista, llevan adelante una retroalimentación del proceso. “Si aparecen nuevas y mejores evidencias que refuten la primera hipótesis, empieza todo el ciclo de nuevo”, revela.

En la fase de análisis de información, donde entran las consultas de los ciudadanos, elaboraron una tabla en la que se trabaja con testimonios y evidencias. “En nuestra página web, las personas pueden encontrar un formulario y además se les pide que adjunten algún tipo de evidencia: fotos, videos o un dibujo bien elaborado. Se les da máxima importancia a los datos duros: desde en qué localidad se lo vio y hacia qué dirección se dirigió, si el objeto permaneció quieto, su elevación sobre el horizonte y, obviamente, la fecha y la hora exactas del avistamiento. Cuando tenemos la causa presunta, le aplicamos el método sugerido para esa hipótesis, se realiza el análisis y se formulan las conclusiones, volcamos todo en un informe final”, dice. Por ejemplo, si sospechan que es una mancha en el lente de la cámara, lo primero que hacen es llamar al testigo y pedirle la foto siguiente. Si esta imagen también tiene la mancha, la primera hipótesis queda confirmada. A veces la única forma de saber qué era el objeto es aplicando sofisticadas herramientas de remoción de borrosidad con el software traído de Francia. “Siguiendo estos métodos, hemos logrado resolver el 100% de las causas que nos han hecho llegar y que han cumplido los requisitos de testimonio y evidencia”, manifiesta. La gran mayoría de las causas están originadas en problemas internos de la cámara, reflejos del lente, píxeles quemados o también insectos y aves que cruzaron frente a la cámara. En menor medida se dan los casos de: globos, aviones, meteoritos, destellos de satélites Iridium e, incluso, Venus y la Luna.

Según Lianza, han resuelto el total de las consultas que recibieron y agrega que la gran mayoría están originadas en problemas internos de las cámaras, reflejos del lente, pixeles quemados, o insectos y aves que se cruzan frente a la cámara. Foto: Fernando Calzada.


Lianza, con la pasión que lo define, recuerda una observación de un vecino de Ramos Mejía: “Fue un caso muy simpático. Quiso sacar la foto de un avión y, en ese instante, aparecieron en la imagen dos objetos que resultaron ser una pareja de garzas. El testigo estaba siguiendo con su cámara una aeronave en sentido contrario al de las aves. Claro, estas, al moverse en dirección contraria a la de la cámara, salieron muy borrosas”. En aquel momento, relata, le pudo enseñar a la persona interesada todas las fórmulas matemáticas para calcular el tamaño angular del objeto contando los píxeles del sensor. “Todavía no teníamos el software francés (que hace todos los cálculos automáticamente) y, hasta ese entonces, debíamos hacer los cálculos en papel”, relata. En agradecimiento, el testigo -que resultó ser un talentoso pintor— le obsequió un cuadro al óleo de una garza posada.

“Las personas que nos envían fotos o videos pueden confiar en la Fuerza Aérea para saber, con un decente grado de certeza, qué es aquello que observaron. Nuestro enfoque es totalmente neutral, sin espíritu negador, pero tampoco corriendo detrás de lo paranormal. Dejamos que las evidencias hablen por sí solas. Lo mismo hacemos si la información fuera solicitada por las autoridades u otros organismos del Estado”, finaliza antes de continuar su trabajo, que en este último tiempo se intensificó ya que, según comenta, este año recibieron la mayor cantidad de solicitudes de informes y análisis de casos por parte de la ciudadanía.

*Esta nota fue producida y escrita por una miembro del equipo de redacción de DEF


https://www.infobae.com/def/defensa-y-seguridad/2020/11/07/derribando-mitos-sobre-ovnis-la-oficina-de-la-fuerza-aerea-dedicada-a-la-identificacion-aeroespacial/


miércoles, 23 de septiembre de 2020

Actuar como si no hubiera coronavirus: por qué algunos niegan la pandemia

 23-09-2020.

Por: Andrea Gentil, Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Docente.

Daniel Feierstein, doctor en Ciencias Sociales e investigador del Conicet, y una profunda reflexión acerca de los procesos de negación. El riesgo de creerse los mejores o los peores. Y la necesidad de rebelarse contra el relativismo absoluto.

 
 
La película actual tiene muchas caras. Muy diversas todas ellas. Pero dos de las más llamativas son, sin dudas, aquellas que muestran por un lado una epidemia que ya lleva más de ocho meses, que se extendió por todo el planeta y que causó la muerte de casi un millón de personas, mientras que por el otro arroja frente a las pantallas de televisores, smartphones y computadoras imágenes de marchas en los países más disímiles en los que pequeñas o grandes muchedumbres niegan eso: que hay un virus que enferma y mata.


Mientras más de treinta mil estudios científicos buscan identificar cómo, cuándo, por qué, de qué modos morigerar los contagios, cada vez más esquinas, argentinas y extranjeras, congregan a personas que no guardan los más mínimos recaudos para evitar la transmisión de ese virus que mandó a aislarse a miles de millones de personas, bajo diferentes formatos y en distintos tiempos.

Sin distanciamiento físico, sin uso de barbijos, amuchados, hombres y mujeres parecen vivir una realidad paralela a la del conteo de ocupación de terapias intensivas y los relatos de amigos y compañeros de trabajo que han perdido (o temen perder) a un ser querido. Daniel Feierstein, doctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet, especializado en temas de genocidio, apela a un concepto básico para intentar comprender este comportamiento: la negación social.

Noticias: ¿Hay alguna explicación para estos dos mundos que vemos: el del aumento de enfermos y de muertos y el del relajamiento de los cuidados entre buena parte de la gente?

Daniel Feierstein: Hay varias pero diría que una importante para por comprender es que las representaciones de la realidad no son la realidad misma sino que constituyen algo distinto. Esto significa que no alcanza con que existan muertos sino que tenemos que poder hacerle un lugar a esos muertos en nuestra representación de la realidad y darles una entidad e interpretarlos con una explicación. Cuando algo nos aterra, cuando esa muerte nos aparece como cercana, cuando no sabemos qué hacer con ese terror y esa angustia que nos invaden, una respuesta muy común es la negación: comportarnos como si no existieran.

Noticias: ¿Hay un solo tipo de negación?

Feierstein: Puede ser extrema y explícita (como decir “el coronavirus no existe, es una mentira”) o mucho más sutil y adaptada (como pensar que “no va a pasar nada si este fin de semana tomamos una birra con los amigos”). Por lo general lo más común es lo segundo, ya que no requiere de sistemas de pensamiento delirantes y conspirativos como la negación explícita sino simplemente considerarnos una excepción o dejar de pensar un rato en el tema y de ese modo escapar de la angustia que nos produce no tener una respuesta ni certezas acerca de cómo actuar o sobre cómo esta realidad afectará nuestras vidas.

Noticias: Uno supondría que entre más tensa la situación, más temor y por ende más resguardos. Pero eso no es lo que parece estar sucediendo.

Feierstein: Es que esa correlación parte del sentido común pero no tiene fundamentos históricos al analizar otros fenómenos de catástrofe o de quiebre profundo de la cotidianidad. Y se vincula con lo anterior: el tema no es que la situación se ponga objetivamente tensa sino que yo pueda comprender, sentir y representarme esa tensión. Cuando ese temor o esa tensión no pueden transformarse en palabras, no pueden simbolizarse, entonces no puedo construir una acción consciente sobre los mismos y lo que tendré son reacciones impulsivas, inconscientes, para intentar sacarme de encima el temor y la tensión. Sea negando, sea proyectando esa angustia en odio hacia otros, sea a través de formas de omnipotencia o cualquier otra defensa psíquica que pueda evitar lidiar con el miedo. El negador es el más miedoso de todos, porque ni siquiera se anima a mirar de frente a su miedo.

Noticias: ¿En qué punto una amenaza externa se convierte en rutina y pierde esa dimensión de riesgo que nos mueve a aumentar los cuidados?

Feierstein: Que la amenaza se convierta en rutina no es algo necesariamente malo. Tenemos muchas amenazas que son rutinarias y aprendemos a convivir con ellas. El problema no pasa por ahí sino por la incapacidad de hacer algo con el miedo, aceptar la amenaza y construir formas de lidiar con ella, instrumentar cuidados que también sería deseable que se conviertan en rutinarios, lo que tiende a llamarse la “nueva normalidad”. El tema es que se requiere hacer un duelo por la normalidad previa y esto todavía no se hizo. La idea de que esto era temporal, que sería un tiempo breve, ha impedido este proceso complejo y necesario de duelo de la normalidad previa y aceptación e incorporación de cuidados rutinarios y nuevas formas de socialidad.

Noticias: Aquello de “la cuarentena más larga del mundo”…

Feierstein: Un eslogan falso, pero que tuvo muchísimo impacto porque se basó en este modo tan propiamente argentino de sentirnos especiales. Los mejores o los peores, pero siempre especiales. Un sentimiento bastante infantil de los argentinos. Algo parecido ocurría con las filminas que mostraba el presidente que, tan interesantes y efectivas en la primera conferencia de prensa, se transformaron en un ejercicio donde se intentaba demostrar que éramos los mejores del mundo, algo que aparecía casi como delirante en función de las condiciones de las que partíamos y que cada vez obligaba a distorsionar más las filminas que se mostraban. Era imposible ser los mejores y no podíamos proponernos eso pero, al plantear las cosas de ese modo, luego el gobierno se vio confrontado a la desesperanza y enojo de la población al ver que nos iba mucho peor que a los demás pese al esfuerzo realizado y entonces se proyectó toda la culpa en el propio presidente.

Noticias: ¿Cuál debería haber sido la actitud del Gobierno?

Feierstein: Un mayor realismo oficial hubiera jugado de modo mucho más positivo. Asumir el país que se recibía (con un sistema de salud devastado, con una pobreza enorme, con el hacinamiento de millones de personas) podía justificar proponerse objetivos más modestos y la enorme satisfacción de ir lográndolos. La idea de “la cuarentena más larga del mundo” se montó en esa frustración para utilizar el error como boomerang. Ahora resultaba que no éramos los mejores sino los peores, los más ineptos, los fracasados. Y no es ni una cosa ni la otra. La cuarentena no es la más larga del mundo porque la mayoría de los países hicieron más o menos eso: cierres estrictos un tiempo, aperturas controladas, diferencias regionales, etc. Y el gobierno (al igual que la mayoría de los otros gobiernos) hizo algunas cosas bien y otras mal, porque esto es algo nuevo y se van descubriendo elementos día a día y aun hoy se sabe bastante poco. Una mirada más realista y más humilde sobre nuestros propios límites jugaría un efecto muy potente para desarmar tanto los mecanismos de negación como estas campañas que buscan convertirnos en los peores del planeta.

Noticias: ¿Qué otros fenómenos pueden hacer que grupos humanos se rebelen contra la información objetiva? Pienso en los movimientos “anti” que se ven en muchos lugares del mundo.

Feierstein: Opera un fenómeno que ha tenido muchísima fuerza en las últimas décadas y que puede ser arrasador para la humanidad tal como la conocemos: el avance del relativismo, tanto epistemológico como moral. Después de un milenio de una verdad moral impuesta por la religión y varios siglos de reemplazo gradual de la misma por un positivismo cientificista era necesario poner un poco en cuestión el concepto de verdad. Pero tanto desde cierta derecha (más bien fascista) como desde cierta izquierda (más bien culturalista) avanzó un relativismo que cuestiona cualquier concepto de verdad, sea científica o moral. Parece ser que nada nunca puede ser verdadero porque mi legitimidad para decir que pienso que es de otra manera no necesita dar más argumentos para colocarse a la misma altura que el planteo contrario, como “verdad alternativa". Las redes sociales han amplificado esto.

Noticias: ¿Cómo podríamos enfrentar esta especie de relativismo absoluto?

Feierstein: Necesitamos rebelarnos, creo que esa es la batalla política más importante. Entender que si yo me coloco frente a un auto que viene a 120km/h me va a atropellar aunque yo diga que la velocidad es subjetiva o que no creo en la inercia. Lo mismo vale para el plano moral. No creo que cualquier práctica social sea aceptable simplemente “porque a mí me parece” o “porque nosotros lo venimos haciendo así” o porque “tengo derecho a hacer eso y nadie me lo puede cuestionar”. Eso implica el fin de la comunidad.

Noticias: ¿Cree que las autoridades subestimaron las reacciones sociales al delinear la estrategia frente a la pandemia?

Feierstein: Me parece que fueron subestimadas, pero no creo que sea solo ni fundamentalmente un problema de las autoridades. La sociología de la salud lo ha caracterizado como el problema del “modelo médico hegemónico”, algo que tiene que ver con la formación de los médicos hasta el día de hoy y algunos elementos que surgen de no haber reflexionado lo suficiente sobre las presiones a las que se somete una disciplina que lidia cotidianamente con el peligro de muerte. Entonces no es que las ciencias sociales fueron subestimadas con el coronavirus sino que fueron y son subestimadas a la hora de pensar la tuberculosis, el chagas o muchos otros problemas. El proceso de salud-enfermedad-atención es infinitamente más complejo que la medicina. La medicina aparece cuando todo el resto falla. Pero los médicos tienden a creer que la medicina es lo primordial e incluso lo único...

Noticias: Ausencia de científicos sociales en el equipo de asesores…

Feierstein: A nadie se le ocurriría que un sociólogo puede ponerse a atender las salas de guardia a las que llegan las personas con problemas respiratorios o cardíacos por coronavirus pero resulta que a todos nos parece natural que un conjunto de médicos organicen una cuarentena. Y digo que no es un problema solo de los gobernantes, porque nadie los cuestionó por eso y porque los médicos consideraron que era parte de su función y que podían hacerlo solos. La única discusión que apareció era qué pasaba entretanto con la economía pero nadie se preguntó, por ejemplo, si el esquema de cinco fases tenía sentido.

Noticias: ¿Y tiene sentido pensar en fases para el aislamiento social?

Feierstein: Creo que no. Es imposible para el conjunto de la población entender cinco fases con todas sus complejidades y entonces el resultado es que uno no sabe mucho qué hacer. No se le puede pedir a la población que se ponga a leer decretos larguísimos que cambian cada 15 días para evaluar qué cosas puede hacer y qué cosas no o cómo tiene que cuidarse. Y al final entonces terminamos discutiendo todos si los runners podían salir o si los peluqueros podían atender y, del mismo modo, si eran los responsables del contagio. No todo se puede prever, claro, porque esta situación es totalmente nueva, se trata de un virus desconocido. Pero paradójicamente lo desconocido es el virus, sobre las reacciones sociales en catástrofes se sabe bastante más y hay muchos que las estudiamos hace muchos años.

Para Feierstein, sin embargo, esta crisis mundial puede dejar una enseñanza. “Ojalá nos permita por una vez valorar la importancia de los sociólogos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales en el área de salud porque entonces nos llevaremos como resultado no solo una estrategia más exitosa de lucha contra el coronavirus sino que podremos también enfrentar mejor la tuberculosis, el chagas e infinidad de otros problemas que persisten en la sociedad argentina. Ojalá podamos aprovechar esta vez la oportunidad”.

Fenómeno contagio

Daniel Eduardo Feierstein enfatiza que es importante distinguir el fenómeno psíquico de la negación de su aparición en tanto práctica social. “A nivel psíquico individual podríamos decir que corresponde más a lo que el psicoanálisis identifica como renegación (sé que algo existe y sin embargo me sigo comportando como si no existiera)”, explica. Y puntualiza: “Sin embargo, yo pienso en la articulación social de procesos de negación, que tienden a ser muy contagiosos, en el sentido de que encuentran ratificación en los otros. Si vemos que otros actúan como si nada ocurriera, nos sentimos compelidos a hacerlo”.

De acuerdo con Feierstein, la presencia mediática permanente de aquellos que actúan de modos más extremos su negación (como en el casos de las marchas anticuarentena, los bailes en la calle, por ejemplo) y la ausencia mediática de quienes deciden lidiar de modos más responsables con el miedo y cuidan de ese modo a todos, tiende a acentuar las modalidades de negación. Más allá de que se haga una crítica explícita, de algún modo el darle tanto espacio a los otros que lo hacen autoriza también a quien se siente impelido a hacerlo pero tenía más dudas al respecto”.

El consenso

La cantidad de personas con Covid-19 y los fallecidos en la Argentina siguen en aumento. La situación de muchos hospitales está en tensión máxima. ¿Cómo seguir ahora, cuando se conjugan gravedad sanitaria con un consenso social débil en cuanto a las medidas de cuidado frente a la pandemia?

Daniel Feierstein: Lo central es no perder la esperanza. Siempre podemos seguir, siempre tenemos caminos para actuar. Los consensos sociales son muy dinámicos y así como el apoyo a las medidas de cuidado y a la necesidad de apostar a salvar vidas era enorme al inicio de la cuarentena y está mellado en estos meses, algunas intervenciones e interpelaciones certeras pueden reconstruirlo.

Noticias: ¿Por ejemplo?

Feierstein: Primero es necesario comprender la situación, explicarse por qué y a partir de qué eventos fue que las medidas de cuidado fueron perdiendo consenso en algunos sectores y cómo hacer para recomponer la sensación de comunidad y la disposición solidaria al cuidado. Se requiere mucha paciencia también, para no entrar en el binarismo de los odios, en que el cuidado sea identificado solamente con un gobierno o con uno de los lados de la grieta porque de ese modo la discusión se distorsiona. Interpretar que los negadores son siempre los otros no sirve para nada a la hora de lidiar con la negación. Asumir la negación en primera persona también puede resultar positivo.

https://noticias.perfil.com/noticias/ciencia/actuar-como-si-no-hubiera-coronavirus-por-que-algunos-niegan-la-pandemia.phtml


domingo, 12 de julio de 2020

La conducción política del poder económico

12 de julio de 2020.

Por: Alfredo Zaiat.

La resistencia del establishment a un proyecto económico de desarrollo nacional.
El presidente Alberto Fernández convocó a los empresarios reunidos en el G-6 para sumarlos a la construcción de una nueva normalidad económica, que deje atrás el capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales. No es probable que quieran ser parte de esa tarea más allá del gesto de acompañarlo en el acto del Día de la Independencia.



En el acto oficial de celebración del Día de la Independencia, el presidente Alberto Fernández estuvo acompañado en forma presencial, en la Quinta de Olivos, por los empresarios del G-6, que reúne a las titulares de las cámaras del establishment, y de un dirigente de la conducción de la CGT.

Fue una apuesta oficial fuerte dirigida al mundo empresario concentrado, que desde hace más de 40 años ha intensificado el combate contra el proyecto de desarrollo nacional que hoy aspira a desplegar el frente político que gobierna.

El mensaje de Fernández es sencillo de entender aunque no es probable que haya sido aceptado por los interlocutores elegidos. Es una renovada invitación a un sujeto social que resiste construir un sistema económico que permita alejar la reiteración de crisis dramáticas, las cuales lo tienen como protagonista estelar en cada una de ellas.

Grupos


Más allá de gestos personales de cada uno sus miembros hacia el poder político de turno, el poder económico se ha transformando en estas últimas décadas. Ir a su búsqueda con la expectativa de encontrar lo que alguna vez fue para sumarlo a un proyecto de desarrollo nacional, como si nada hubiera pasado en este tiempo, sólo entregará otra decepción.

Casi todos los integrantes del bloque de poder concentrado están cada vez más alejados del destino del mercado interno, operan en áreas monopólicas o con posiciones dominantes y están subordinados a la valorización financiera de sus excedentes, los cuales en gran parte son dolarizados y fugados.

Una de las pocas excepciones en ese bloque de poder local al que todavía le resulta relevante el consumo interno y tiene su principal base productiva en el país es el grupo Arcor de la familia Pagani.

Cuando gran parte de los patrimonios de ese núcleo de empresarios poderosos está en el exterior, ya sea en propiedades, empresas, activos bursátiles o capitales líquidos, y su principal actividad se encuentra en servicios monopólicos o producción de materias primas exportables, su propio destino queda escindido del general.

Por eso son protagonistas principales de las grandes crisis pero no las padecen en toda su dimensión; más bien se benefician porque aumentan la concentración y centralización del capital.

Es un poder económico conservador, ideologizado al extremo y contaminado de los lugares comunes de la ortodoxia económica, además de ser conducido políticamente por los grupos Techint y Clarín.

Trasnacional


El grupo Techint emprendió un proceso de trasnacionalización en las últimas décadas. Está amenazado por la expansión de corporaciones de la nueva potencia mundial (China), y para tratar de preservar privilegios y cuotas de mercado de su producción de tubos con y sin costura exige protección para su actividad y, sin pudor, promueve apertura importadora para el resto. Opera en sectores con cuasirrentas monopólicas y millonarios subsidios fiscales. Se alinea de ese modo con la estrategia económica y global de la potencia declinante, Estados Unidos.

A lo largo de varias décadas, las fabulosas ganancias obtenidas en el mercado argentino, conseguidas por medidas públicas específicas para supuestamente inducirlo a un aumento de la inversión local y a entregar productos a precios competitivos al mercado doméstico, fueron utilizadas en gran parte para financiar la expansión internacional.

Techint logró la diversificación territorial de su conglomerado: su casa matriz está en Luxemburgo para pagar menos impuestos, tiene plantas también en Japón, Estados Unidos, México, Brasil e Italia, y es socio en empresas sauditas, rusas, colombianas y canadienses.

Desde los últimos años del siglo pasado, las inversiones en Argentina han sido marginales respecto a las destinadas al crecimiento de su negocio internacional.

El modelo desarrollista le fue favorable para la evolución inicial, pero ahora ya no le resulta útil. Por eso despide trabajadores desafiando al presidente Fernández. Para Techint el salario es un costo y no un factor dinámico del mercado interno. Por eso postula un modelo económico de tipo de cambio elevado, puesto que por esa vía reduce el costo salarial al tiempo que beneficia su salida exportadora.

Posesiones


El Grupo Clarín se ha consolidado como un conglomerado de telecomunicaciones luego de conseguir desembarcar en Telecom gracias a la flexibilidad regulatoria dispuesta por el gobierno de Macri.

Desde la última dictadura militar y con cada uno de los posteriores gobiernos democráticos, con la excepción de los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, Clarín consiguió capturar eslabones de su negocio para construir un gigante del sector de las telecomunicaciones.

Las manos vacías en esos ocho años es una de las posibles respuestas a los motivos de los persistentes embates contra CFK y su familia que diariamente lanza desde su extenso dispositivo de medios.

El grupo Clarín opera en un mercado de servicios de fuertes rasgos monopólicos y busca frenar el ingreso de la competencia, ya sea la que puede constituir el grupo mexicano liderado por el millonario mexicano Carlos Slim o la de compañías chinas (Huawei, empresa combatida por Estados Unidos).

Utiliza su amplia red de medios (diarios, radios y televisión) para expandir y defender cada una de sus posesiones, siendo Telecom la última que sumó al conglomerado y posterior fusión con Cablevisión. Resiste el congelamiento de tarifas de los servicios que prestan esas compañías, está en controversias con el Estado por pagos millonarios por la frecuencia de Nextel y pretende mantener un espectro radioeléctrico mayor al que le corresponde por regulaciones del sector.

Cuadrante

Ambos grupos ya no tienen como base de su propia expansión la necesidad de un modelo económico desarrollista.

El caso de Clarín es más evidente y el brusco giro de la línea editorial tuvo su bisagra en el conflicto con un sector del campo por las retenciones móviles en 2008.

El análisis económico de sus canales de difusión fue mudando del desarrollismo hacia un modelo aperturista, de privilegio a la producción de materias primas agropecuarias y de predominio de las finanzas.

Ese viraje conceptual explica su actual posicionamiento en el cuadrante de la derecha del espectro ideológico de medios de comunicación.

La campaña anticuarentena, el fomento de la grieta política, social y cultural utilizando a comunicadores y animadores de shows periodísticos, y el impulso de un modelo económico de exclusión es la política de superficie para fortalecer la estrategia estructural para la consolidación de los negocios del conglomerado de telecomunicaciones, pero también para los de los principales socios que están vinculados a la producción agropecuaria.

Derecha


Los grupos Techint y Clarín no son sólo la expresión de la derecha empresaria por ser antiperonista o por la obsesión patológica con CFK y la letra K. Son más que canales de esa manifestación política a través de cámaras empresarias o de una red de medios. Ambos se han convertido en la conducción política de ese espacio ideológico, fundamentalmente, porque les resulta funcional para la defensa y la aspiración de continuar expandiendo su base material.

Como se sabe desde hace bastante, los intereses materiales van moldeando la conciencia y la acción.

Podrían haber elegido otra opción ideológica conservadora, alejada del fanatismo y de la promoción de la hostilidad de clases medias y altas a quienes piensan diferente. Pero no hubieran estado en línea con el actual comportamiento de las fuerzas de derecha en el mundo, que en América latina son guiadas por el Departamento de Estado y el Comando Sur de Estados Unidos.

Los ejes de acción son la exacerbación de las tensiones políticas, el odio a las fuerzas políticas populares y la intolerancia al disenso. El trumpismo es la expresión de esas conductas.

La perversidad del discurso y la acción de la derecha política y mediática es que esas características, con elevada violencia simbólica, son atribuidas a las víctimas de ese comportamiento antisocial.

La pandemia, como en varios otros campos, exhibió sin maquillaje la brutalidad del capitalismo neoliberal dominado por las finanzas globales. En el escenario argentino, los grupos Techint y Clarín, con sus respectivos satélites (en el ámbito empresario los miembros del G-6, la AEA y el Foro de Convergencia, y en el mundo mediático, La Nación y el portal Infobae), actúan como ordenadores del bloque de poder económico para preservar los privilegios que tienen en la presente fase del capitalismo global.

Disciplina


Por miedo o por convencimiento, el resto del establishment se disciplina detrás de ellos, algunos para engancharse en ese tren con sus propios negocios, otros para no ser marginados de ese grupo social, y no pocos por temor a la persecución judicial y la amenaza de la cárcel, como les pasó a varios durante el macrismo.

La guerra interempresaria con grupos económicos indicados como kirchneristas (Lázaro Báez, Cristóbal López, Gerardo Ferreyra y otros encuadernados) no tiene que ver con el cuestionamiento a la evasión fiscal, fuga de capitales, lavado de dinero, operaciones offshore y relaciones privilegiadas con el Estado, porque cada uno de los miembros del establishment (Rocca, Pérez Companc, Magnetto y el resto de la lista de "grandes empresarios" aceptados socialmente) tuvieron y tienen ese mismo comportamiento reprochable, aunque sin la observación crítica de la legión de almas bellas que construyen sentido.

Con la expectativa de que no existan impedimentos en la comprensión lectora, en el sentido de que unos y otros tiene la misma forma de hacer negocios, antes y ahora, el acoso a empresarios con la marca en la frente con la letra K que alimenta la indignación colectiva selectiva es el paño de la superficie de una disputa de fondo, siendo ésta lo relevante para comprender esa cruzada.

El conflicto al interior del poder económico se originó, por un lado, en la puja por ver quién se queda o domina el manejo de ciertos negocios en sectores de elevada rentabilidad. Por otro, refleja el mecanismo habitual del poder económico para obturar el crecimiento de nuevos conglomerados que pueden poner en cuestionamiento el espacio que ocupan en el esquema de poder.

Esa misma tensión y disputa, en otro contexto histórico y métodos diferentes, se desplegó en los primeros años de la última dictadura militar sobre algunos grupos económicos vinculados al peronismo o promotores de un proyecto con cierta autonomía de desarrollo de la industria nacional.

Grieta

La crisis económica global provocada por la pandemia abre una pequeña fisura para cuestionar con evidencias imposibles de ocultar y, fundamentalmente, para replantear el funcionamiento de la actual fase del capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales.

El presidente Alberto Fernández propone la reconstrucción de la economía a partir de un capitalismo con otras bases. Para esa tarea está convocando a un sujeto económico que hoy es otro; no es el que imagina para construir otro capitalismo dentro de un modelo de desarrollo nacional.

La debacle económica y social por la covid-19 brinda una oportunidad excepcional para fortalecer el rol central del Estado en relación al mundo empresario y para el ordenamiento del funcionamiento de la economía.

La pospademia en la economía y, en especial, la reconstrucción de una nueva normalidad económica, porque la anterior dominada por el bloque de poder tradicional probó ser un fiasco en términos de bienestar general, requerirá ampliar la base social de la alianza con el sector privado, incluyendo a pymes, cooperativas, emprendedores, firmas recuperadas, empresas de la economía popular.

Para que los costos devastadores de la actual crisis no sean en vano, la política económica de la recuperación no puede quedar depositado en ganar la confianza de los empresarios del G-6. Puede ser que esa  invitación sirva en términos políticos, pero está probado que sus integrantes no tienen la vocación de ser un sujeto social activo en el objetivo de fortalecer un proyecto de desarrollo nacional.

https://www.pagina12.com.ar/277959-la-conduccion-politica-del-poder-economico

sábado, 23 de mayo de 2020

Final de un ciclo virtuoso: deja de fabricarse el motor Bounous, insignia santafesina por 71 años

23 de mayo de 2020.

Camino al centenario, la empresa familiar nació en 1922 en Colonia Belgrano y en 1959 se instaló en Gálvez. Crearon los primeros motores refrigerados por aire del país, en los tiempos que la nafta era tan cara y escasa que funcionaban a kerosene.

 
Bounous Hermanos

Para comenzar este recorrido vamos a situarnos 98 años atrás, precisamente en 1922, año en que en nuestro país asume la presidencia Marcelo T. de Alvear. Fue reconocido como un industrialista que ubicó al PBI per cápita argentino en el 6° lugar del mundo. Es entre 1922 y 1928 la Argentina convirtió su economía, y pasó de ser un país basado en la producción primaria a crecer fuertemente en su desarrollo industrial.

En ese punto de la historia, precisamente en 1922, tiene sus comienzos Bounous, en un pequeño pueblo de Santa Fe: Colonia Belgrano. Nace como fabricante de repuestos, pero luego emprende la producción de máquinas para la construcción, como reemplazo de las importadas.

Llegado el año 1949, con 27 años de experiencia en la metalurgia, la empresa afronta una etapa que será trascendental: se da inicio a la fabricación de motores a nafta estacionarios monocilíndricos. Estos ejemplares se posicionaron como los primeros refrigerados por aire del país. Denominados Agricol, los motores tenían la particularidad de poseer una válvula que permitía su arranque a nafta, funcionar a kerosene y finalizar su utilización a nafta. En ese tiempo la nafta era escasa y su precio era muy elevado, al contrario del kerosene, que era mucho más accesible.

Para 1952, Juan Domingo Perón asumía su segunda presidencia, en un contexto de crisis por la inflación, la recesión y el desequilibrio externo. Estos agravantes fueron provocados por dos años sucesivos de sequía en la Pampa Húmeda, y la industria comenzaba a ver limitada su capacidad operativa debido al desgaste provocado por los récords de los años anteriores. Esto, sumado a las repercusiones del fin de la Segunda Guerra Mundial, y el inicio de la Guerra Fría.



Pero a pesar de ese escenario, Bounous apuesta a crecer y llegan los primeros aliados comerciales: Agar Cross y Cía, quienes se encargaron de distribuir la línea de motores refrigerados por aire Bounous, y un modelo exclusivo refrigerado por agua con la conocida marca Triunfo. En esta decisión Bounous demuestra tenacidad y perseverancia, adjetivos que ayudarán a sortear varias crisis a lo largo de los años para seguir vigente al día de hoy.

Siete años después, es decir en 1959, se traslada la planta industrial de motores, definitivamente, a Gálvez, ciudad que queda a 30 kilómetros del lugar de su fundación. Y al año siguiente (1960) la razón social se transforma en Bounous Hnos SAIM, conservando su estructura de sociedad de familia.

Mediante un convenio comercial, durante los años 1962 a 1965, R. A. Lister y Cía distribuye la línea de motores a nafta y Agricol, monocilíndricos y bicilíndricos refrigerados por aire, con la supervisión técnica de su casa matriz en Inglaterra.

En Argentina, para 1967, el ministro Adalbert Krieger Vasena, del gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía, anunciaba la “Gran Transformación” de la economía, apelando a la necesidad de cambio, de mejor aprovechamiento de los recursos, y de alcanzar una mayor productividad y eficiencia.



 Ese mismo año Bounous comienza el desarrollo y producción de motores diésel estacionarios. Y nuevamente le corresponde la distinción de haber fabricado los primeros motores diésel semirrápidos refrigerados por aire. Este producto, reconocido por su color verde, trajo consigo no sólo el cambio de combustible –por referencia mundial– sino un cambio de época y un salto de calidad. Se preguntarán: ¿por qué semirrápidos? La razón fue que en comparación con otros motores se duplicaba la velocidad: se pasó de 750 rpm (revoluciones por minuto) a 1.500 rpm. Otro perfeccionamiento fue la reducción del diámetro de los volantes, los cuales medían 0,38 metro, en contraposición con otros modelos de la época que promediaban el metro o más. A pesar que decían que “no iban a aguantar”, los motores Bounous permanecieron en el mercado hasta hoy como sinónimo de calidad.

Alianza con tinte germánico


A modo de contextualizar, el rumbo que toma Bounous en esta etapa, resulta interesante resaltar que durante 1980 en nuestro país se produjo el famoso “crac bancario”, que puso fin a la etapa de la denominada “plata dulce”. Y si bien las inversiones extranjeras directas cayeron, aumentaron las alianzas comerciales, y en este escenario las importaciones subieron un 30%.

En ese preciso punto de la historia, a inicios del año 1980, la prestigiosa empresa de motores diésel de Alemania Hatz buscaba su expansión en Latinoamérica, y así encuentra a Bounous.

En mayo de 1980, invitados por la compañía, representantes de Bounous viajan a Münich a visitar el stand de Hatz en la feria Bauma y a conocer la fábrica en Ruhstorf.

“Esperamos que pronto todo camine sobre ruedas y les deseamos toda clase de éxito en el futuro con nuestra relación, que será para beneficio mutuo”, escribieron los directivos de Hatz C. Steppacher y C. Jacobsthal. Es el final de una carta, luego del primer encuentro en el país europeo.

Y así fue, tal como dice la cita: ese vínculo se fue consolidando a través del paso del tiempo, con ya muchas visitas a la Bauma, exposición considerada una de las más grandes del mundo de maquinaria e ingeniería, y a la sede de Hatz. La actualidad encuentra a ambas compañías seriamente comprometidas, con la atención del mercado nacional.


Valorar el origen para mirar al futuro

Con el correr de los años la demanda del mercado fue mutando, y la obsolescencia del motor Bounous fue pesando. En comparación con las nuevas tecnologías en motores diésel, lo que fuera un precursor fue quedando atrás en la relación peso-potencia y la emision de gases. Por tal motivo, en marzo de 2020 se dio por finalizada la fabricación de los motores diésel en la sede de Gálvez, lo que convierte a Bounous en los últimos fabricantes nacionales en serie de motores diésel industriales de uno y dos cilindros refrigerados por aire.

La empresa continuará con la fabricación y provisión normal de repuestos y reemplazos de toda la línea de motores diésel fabricados hasta la fecha.

Bounous continúa en el negocio a través de toda la línea de motores diésel Hatz de Alemania, natural reemplazo de los motores diésel refrigerados por aire fabricados hasta el presente.

En ese marco, la firma santafesina mantiene una amplia familia de productos de gama óptima para el mercado: motores diésel y gas, grupos electrógenos, trailers, cabinas, cabinas insonorizadas, tableros de transferencia automática, motobombas, talleres rodantes, torres de iluminación, motosoldadoras, motocompresores de aire y equipos afines.

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