martes, 19 de febrero de 2019

Para levantar el ánimo lo mejor es… CAMINAR

6 marzo, 2016.

Caminar nos cura las penas y nos ayuda a abrir nuestra mente, a despejar nuestras ideas y a salir de la rutina de nuestro día a día. Es un acto simple pero liberador en lo personal tanto a nivel físico como psicológico.



Lo cierto es que andar y hacer otro tipo de ejercicios físicos diarios nos ayudan a activarnos y a recuperar una vida productiva y emocionalmente satisfactoria. Así, por ejemplo, caminar puede ayudar a dejar de perpetuar un estado de ánimo bajo o depresivo que limita las opciones de refuerzo de la persona que se siente mal.

En este sentido, gracias a la estabilización y a la perseverancia de un comportamiento tan saludable como caminar, la persona se libra de los pensamientos negativos y de las emociones dolorosas a las que a la larga se ha visto sometida por las situaciones de estrés constante que vivimos habitualmente.

La mejor receta para sentirnos mejor: dar un paseo diario

Mantener como costumbre caminar cada día durante al menos una hora es una de las mejores “medicinas” tanto para el cerebro que se encuentra en estado depresivo o ansioso como para el cuerpo que se manifiesta quejoso, inestable y dolorido.

Así, preferiblemente y en la medida de nuestras posibilidades los paseos deben ser por entornos naturales, pues la paz y el contacto con la naturaleza nos ayudarán a desconectar del bullicio y a establecer un contacto tranquilo con nuestras emociones y pensamientos.

Nuestra mente y nuestro cuerpo “lo pasan muy mal” con la rutina y el estrés al que nos sometemos diariamente. Como consecuencia de la inactividad nuestro cerebro se vuelve lento, pesado, vago, depresivo y ansioso.

Así, comenzamos a notar que no recordamos bien, que no nos apetece hacer nada que se salga de nuestro modo diario de vida, que no hay actividades lo demasiado interesantes o gratificantes como para levantarnos del sillón de nuestro salón, etc.

Caminar es una buena manera de despejar la mente
Estamos diseñados para movernos, por eso nuestra mente y nuestro cuerpo lo agradecen tanto. A través de tan simple ejercicio logramos despejar la mente y clarificar nuestras ideas, volviendo nuestro cerebro más creativo y eficaz.

A través de los paseos nos brindamos la posibilidad de relativizar nuestros problemas y conectar con nuestro yo más profundo, ese al que en la vorágine que nos envuelve en el día a día no prestamos atención.

Como es obvio, estos beneficios no se consiguen de un día para otro sino que necesitamos realizar esta actividad durante al menos una semana. De esta manera lograremos:

  •     Despreocupar a nuestro cerebro y restablecer su neuroquímica saludable y equilibrada. Esto ayuda a reactivar con eficacia nuestro lóbulo frontal y nuestro sistema límbico, ordenando nuestros pensamientos y emociones.
  •     Como consecuencia de esta reestructuración funcional, el estrés va desapareciendo y nos vamos notando más relajados, seguros y confiados con lo que nos rodea. 
  •     Nos liberamos y expandimos socialmente, pues gracias a este sencillo acto abrimos nuestro campo de movimiento y relación personal. O sea, dejamos de sentirnos “atrapados o encerrados”.
  •     Retomamos el contacto con nuestra naturaleza cada día, reservando y salvaguardando la dedicación al autocuidado y la satisfacción de las necesidades personales.

Quien lo haya experimentado en su propia piel no tendrá duda, caminar nos ayuda a sentirnos mejor y a despejar nuestra mente, pues nos reserva un tiempo diario para disfrutar y conectar con nuevos y gratificantes estímulos.

Por eso, la mejor receta para levanta el ánimo es: CAMINAR. Si no lo has probado, hazlo; y si ya conoces sus beneficios, no dejes nunca de practicar esta enriquecedora actividad física y comparte sus beneficios.

https://lamenteesmaravillosa.com/levantar-animo-lo-mejor-caminar/

lunes, 18 de febrero de 2019

Los rasgos psicológicos del fascista, según Umberto Eco

18 febrero, 2019.

Los rasgos psicológicos del fascista no están presentes solo en quienes se definen como radicales, sino también en un sinnúmero de personas y colectivos que aparentemente defienden otro tipo de valores, pero se comportan de forma totalitaria.



Umberto Eco fue uno de los pensadores que más profundizó en diversos fenómenos culturales, entre ellos cómo el poder moldea la mente de las sociedades. Una de sus reflexiones se orientó a establecer los rasgos psicológicos del fascista, en base a que la literatura al respecto era mucha.

El tema es en realidad muy importante porque en la actualidad hay personas y sectores que defienden valores aparentemente muy razonables, pero que en el fondo ostentan los rasgos psicológicos del fascista. Estos son en realidad muy nocivos para las personas y las sociedades, ya que promueven relaciones sociales desiguales y perversas.

Eco hizo un cuidadoso análisis y llegó a la conclusión de que el fascismo era en realidad una postura más bien hipócrita e inconsistente, que se filtraba en la mente de las personas de forma taimada. Umberto Eco señaló que hay 13 rasgos psicológicos del fascista. Hablamos de ellos a continuación.

Los tres cultos del fascismo

Según Umberto Eco, hay tres formas de culto que están presentes en los rasgos psicológicos del fascista. El primero de ellos es el culto a la tradición, el cual va acompañado de referencias a los saberes arcaicos. Llaman a recuperar conocimientos o postulados que ya han sido superados. Es lo que ha pasado, por ejemplo, con algunos enfoques New Age, que hablan de “alquimia” en su sentido arcaico.

El segundo culto que practican los fascistas es el culto al heroísmo y a la muerte. Exaltan mucho las acciones osadas e inculcan la idea de que la muerte es poca cosa, frente a esas gestas heroicas. Ponen más énfasis en justificar la muerte que en dar sentido a la vida.

Así mismo, los fascistas rinden culto a la acción por la acción. Por eso promueven la idea de que reflexionar es una pérdida de tiempo. Desde su punto de vista, los intelectuales son unos cobardes, los artistas también, a menos que con sus obras promuevan ese llamado a la acción.

Rechazos y exclusiones

Los fascistas rechazan los valores sociales que se consolidaron con la Modernidad y la Ilustración. Piensan que las cosas son blancas o negras, por lo tanto, no hay que debatirlas ni abordarlas con sentido crítico. Lo que es, es. Y punto. No hay nada que discutir.

Derivado de lo anterior, el fascismo también rechaza el pensamiento crítico. El desacuerdo es traición y todo aquel que piense diferente es un disidente que debe ser silenciado. Uno de los rasgos psicológicos del fascista sería la intolerancia a lo diferente.

Esto es también miedo a la diferencia. El diferente es el enemigo. Nutren ese miedo al enemigo, adjudicándole características exageradas y que lo ponen del lado de lo malo, lo inhumano, o lo subhumano. Quien no piensa como ellos ni siquiera debe llamarse “persona”. También se muestran envidiosos con los logros o virtudes de quienes no forman parte de su bando. ¿Te parece exagerado? ¿No es lo que hacen algunos hinchas del fútbol?
Miedos y apologías

Otro de los más evidentes rasgos psicológicos del fascista es el nacionalismo y la xenofobia. Este tipo de apología y rechazo no solamente se manifiesta en relación con el país de origen, sino también frente a la identidad de un determinado grupo o sector. Destacan excesivamente lo positivo de su colectivo y rechazan prejuiciadamente lo ajeno.

El fascismo también es elitista. Desprecia a los pobres o los desposeídos, a quienes consideran seres de segunda clase. La riqueza, a su juicio, también define el valor de un ser humano. Rechazan toda forma de debilidad, así como cualquier manifestación que pueda ser interpretada como un síntoma de vulnerabilidad.

Así mismo, los fascistas se valen del tema de género para hacer discriminaciones contundentes. Antiguamente había un predominio del machismo, pero en la actualidad esa intolerancia también se observa en algunos sectores del movimiento feminista y del movimiento LGTBI.
Otros rasgos psicológicos del fascista

Umberto Eco llama la atención sobre el hecho de que la principal destinataria de las ideas fascistas es la clase media. Se trata de un sector socioeconómico que es dinámico, su posición no está plenamente definida. Por eso es más permeable a la manipulación.

Otro de los rasgos que está presente en el fascismo es la exaltación de la guerra. Son antipacifistas, aunque no se declaren así. Creen que la mejor manera de resolver las contradicciones es la vía violenta, “cortar por lo sano”, “resolver de una vez por todas”.

Finalmente, hay otro de los rasgos psicológicos del fascista que resulta muy sutil e interesante. Tiene que ver con lo que Umberto Eco llama “neolengua”. Consiste en un uso extremadamente elemental y pobre de la lengua, ya que solo a través de esa pobreza se logra neutralizar el pensamiento complejo y crítico.

Es bueno pensar en qué o quién coincide con la descripción de los rasgos psicológicos del fascista. Es muy importante para todos protegernos de esas líneas de pensamiento totalitario, que tanto daño hicieron en el pasado y que en la actualidad siguen presentes.

https://lamenteesmaravillosa.com/los-rasgos-psicologicos-del-fascista-segun-umberto-eco/?fbclid=IwAR0vvuSXOLZLwf-Ay8du_SOGpInK_bBkVk8hx7aeQ6fgXYXYaUvocmykC0k


sábado, 16 de febrero de 2019

Compró un aire que nunca enfrió y demandó: le tienen que dar uno nuevo y dinero

16 de febrero de 2019.

Una mujer compró el equipo en 2015 en un comercio rosarino. Tenía una falla de fábrica, pero ni el vendedor ni un primer servicio técnico del fabricante se lo quisieron reconocer. Recién lo hizo un segundo reparador, cuando la garantía estaba vencida. La mediación no resultó y fueron a juicio.



La Justicia le dio la razón a una mujer que denunció a una cadena comercial chilena instalada en Rosario, y a los servicios técnicos de la marca de un aire acondicionado que compró allí en 2015, por no darle respuesta a su queja por una falla de fabricación que le impidió usar el aparato. Este viernes se conoció que un fallo de primera instancia ordena a Falabella y LG pagarle a Fernanda T. 30 mil pesos en concepto de daños y perjuicios y entregarle un equipo de análogas características al que nunca funcionó. Los demandados, además, deben abonar los costos de los abogados y el perito mecánico que intervino.

Paciencia, perseverancia y tiempo. Es así como la mujer consiguió que las empresas se hagan cargo del aire acondicionado que ella compró y nunca pudo disfrutar. El problema por el que el que el equipo no cumplía su función, de acuerdo al fallo, y sobre la base del ingeniero que lo revisó, fue una “falta de líquido refrigerante suficiente en el circuito de cañerías, por fuga en la unidad interior o evaporador debida a la deficiente soldadura en los caños, la cual ocasiona la fuga”.

Fernanda T. vive en Rosario. El 7 de noviembre de 2015 compró un equipo acondicionador de aire marca LG en Falabella. Lo pagó en ese momento casi 11 mil pesos. Cinco días después le entregaron el aparato en su casa. Llamó a un instalador para que lo coloque, ya que la vendedora no incluía en el precio ese servicio, ni recomendaba a nadie en especial.

Una vez puesto, el equipo no enfriaba. Fernanda llamó al 0-800 de atención al cliente de Falabella y allí le pasaron con uno de los dos servicios técnicos oficiales de LG en Rosario. Este caso, fue Simatic Pichincha.

Los técnicos desmontaron y se llevaron el aire y el 11 de febrero de 2016 se lo reintegraron. Le explicaron que habían cambiado el compresor y le instalaron el equipo otra vez, sin cargo por estar dentro de la garantía. Pero cuando lo probaron, el equipo seguía sin enfriar, y Fernanda no firmó la conformidad de la reparación.

La mujer inició una saga de llamados en reclamo de que las empresas cumplan con su compromiso comercial y le entreguen un aparato que funcione. Después de mucha insistencia, le pasaron el número de teléfono del otro servicio técnico: R&F. Ya había pasado más de un año y medio desde la compra. Por fin, le reconocieron que la falla del equipo era de fábrica. Esa admisión, sin embargo, fue banal a esa altura: la garantía había expirado.

Fernanda consultó con abogados y denunció el hecho ante la oficina municipal de Defensa del Consumidor. Hubo audiencias y mediaciones infructuosas para evitar que la controversia terminara en tribunales.

El pasado 15 de febrero se conoció el fallo judicial de primera instancia. Ordena a Falabella y a LG que se hagan cargo y le paguen a la demandante, por daños y perjuicios, una suma de 30 mil pesos y le entreguen sin cargo un nuevo equipo de aire acondicionado.

Damián Escudero, abogado de la damnificada, explicó a El Ciudadano que lo novedoso del fallo es “que reconoce a favor del consumidor el derecho a obtener un resarcimiento por daños punitorios y un nuevo equipo similar al comprado por no haber dado verdadera satisfacción a la necesidad del consumidor”.

Escudero relató el periplo: “Iniciamos el derrotero en Defensa del Consumidor, hubo varios audiencias sin solución y no nos quedó otra salida que iniciar la etapa judicial“.

El abogado explicó que cada vez son más habituales los reclamos de consumidores que no están satisfechos con el producto adquirido. Aclaró que los procesos de reclamos son largos y cansadores, por lo que es también común que el demandante desista antes de obtener una satisfacción. “Generalmente, las empresas esperan que la gente se canse en el mismo reclamo, porque hay que costear los trámites de mediación e invertir un tiempo que no vuelve, es un proceso de desgaste”, dijo Escudero. Como contrapartida, agregó que en los Tribunales cada vez son más severos a la hora de juzgar y sancionar las malas conductas comerciales. “El camino para obtener un reconocimiento, no es tan dificultosos y es fácil de demostrar”, alentó el letrado.

Estirar les salió más caro


Tanto la vendedora Falabella como el fabricante LG tiene que abonar, de acuerdo al fallo de primera instancia, montos extra a los que le corresponden a la demandante. Es a los abogados de las partes, y al perito ingeniero que intervino para certificar la falla de fábrica del aparato. El cálculo del Juzgado estableció un monto de casi 40 mil pesos en esos conceptos. Más de lo que le tienen a pagar en pesos a Fernanda.

https://www.elciudadanoweb.com/compro-un-aire-que-nunca-enfrio-y-demando-le-tienen-que-dar-uno-nuevo-y-dinero/



domingo, 16 de diciembre de 2018

Carlos Kleiber

PANORAMA de la clásica.

Por: Federico Monjeau | Clarín.

De tanto en tanto sigo recibiendo un correo de algún conocido o desconocido que quiere saber algo de Carlos Kleiber, el director de orquesta nacido en Berlín en 1930 con el nombre de Karl Ludwig Bonifacius y rebautizado Carlos cuando se estableció en Buenos Aires con su padre, el célebre director Erich Kleiber, tras huir de la Alemania nazi. Erich Kleiber fue uno de los mayores directores de la primera mitad del siglo XX. En 1923, a los 33 años, ya era director artístico de la Ópera del Estado de Berlín, y el exigente Alban Berg lo alabó sin reticencias cuando dirigió allí el estreno de Wozzeck en 1925.



Cuando en 1935 decidió emigrar con su mujer y sus dos hijos (Carlos y Veronika, nacida en 1928), Buenos Aires no era un mal destino para Kleiber. En 1926 había debutado en el Colón con un docena de conciertos sinfónicos, y continuó regresando a Buenos todos los años hasta 1929. Aquí conoció a la que sería su esposa, Ruth Goodrich, una funcionaria de la embajada estadounidense. En 1937 hizo cuatro títulos en la temporada del Colón (Fidelio, Ifigenia en Táuride, Maestros cantores y Tannhäuser), y siguió dirigiendo casi sin interrupciones hasta 1949. Fue tan intensa la relación con el Teatro que erróneamente se lo suele considerar el director artístico durante esos años. Acaso haya resultado una suerte de director artístico de hecho.

Si Erich Kleiber fue un prócer de la música, su hijo Carlos fue un enigma, tal vez uno de los mayores enigmas musicales del siglo XX.

Carlos Kleiber murió en 2004, a los 74 años, pero ya desde mucho antes de su muerte personas de distintas partes del mundo se comunicaban conmigo con la ilusión de que un crítico de música argentino les diese algún detalle sobre el tramo local de su vida. Tal vez se trataba de biógrafos o historiadores rigurosos, o bien de simples melómanos hechizados por su arte, intentando llenar un vacío: los años de formación de Carlos Kleiber.

Me temo que ese vacío es imposible de llenar. Porque Carlos Kleiber recibió algunas lecciones de piano (en la Argentina y también en Chile, donde pasó unos años con su familia) y algunas otras de contrapunto y armonía, pero da la impresión de que supo todo lo que tenía que saber simplemente oyendo y viendo dirigir a su padre. De hecho, nunca llegó a dominar el piano, pero aún así consiguió que lo contrataran como maestro interno (esto es, como pianista) en los teatros de ópera, primero en el Argentino de La Plata, en 1952, y luego en Munich. Su arrolladora personalidad musical disimulaba su falta de habilidad con el instrumento (esto me recuerda un poco la historia de Mauricio Kagel cuando lo contrataron como maestro interno del Colón, a mediados de los ‘50, según el relato de un testigo presencial, Antonio Tauriello. Para la prueba de admisión Kagel seleccionó la Segunda sonata de Paul Hindemith. “Tocó cualquier cosa -me contó Tauriello-, pero convenció a todo el mundo”). Carlos Kleiber no necesitaba la mediación del piano. Tenía toda la música en la cabeza y su único instrumento fue la orquesta.

Si mal no recuerdo fue su interpretación de la Sinfonía N° 4 de Brahms con la Filarmónica de Viena lo primero que oí de él. Hará unos 25 años más o menos. Me la hizo escuchar Alberto Briuolo, un sabio de la música que tras jubilarse como ingeniero civil puso un local de discos en un primer piso de la calle Rodríguez Peña entre Corrientes y Sarmiento (no es lo único que me hizo descubrir Briuolo, y esta nota es en cierta forma un homenaje a él). Me dio un cassette especialmente grabado para mí, y me dijo algo así como: “Olvídese de todas las Cuartas de Brahms que haya escuchado hasta ahora”. Suena un poco exagerado, pero creo que no se equivocaba.

Desde entonces mi admiración por Carlos Kleiber fue en aumento. Sabía también algunas cosas de su personalidad: que dirigía poco, que era un maniático, que pedía unos cachets exorbitantes para que lo dejaran tranquilo (y no lo contrataran). Pero sólo después de ver por YouTube la película sobre él de George Wübbolt (Estoy perdido para este mundo) tuve una idea más clara del fenómeno. Aunque no sé si “clara” es la palabra, porque cuando uno más se acerca a la figura de Carlos Kleiber, el enigma no se reduce sino que se magnifica; como si algo se esfumara justo cuando creeemos que estamos a punto de alcanzarlo.

 https://www.facebook.com/PorSiempreColoneros/posts/1912146252240213?__tn__=K-R

jueves, 29 de noviembre de 2018

Hablar con uno mismo: una práctica muy terapéutica

8 diciembre, 2017.

Hablar con uno mismo en voz alta tiene poco de locura, al igual que establecer un diálogo interno donde desmenuzar tristezas y difuminar preocupaciones. Es más, pocas prácticas resultan más terapéuticas, porque al fin y al cabo todos vivimos con nosotros mismos, y comunicarnos con el propio ser es algo vital, algo catártico y emocionalmente necesario para atendernos como merecemos.




Con gran acierto, Aldous Huxley decía que solo hay una pequeña parte del universo que podremos conocer en profundidad y mejorarla, y esa parte es la nuestra, la que nos pertenece: nosotros mismos. Sin embargo, por curioso que parezca no siempre le damos la atención que merece. Nos descuidamos como quien deja en un cajón su diario personal, como quien deja en bolsillos ajenos las llaves de casa.



    “Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos como aquel hombre que desciende a las profundidades de su corazón”

    -Julien Green-

 

Es más, según nos explican los psicólogos todos nosotros hacemos uso del diálogo interno; sin embargo, lo hacemos del peor modo posible. Un ejemplo, Ethan Kross, conocido científico de la psicología emocional de la Universidad de Michigan se dio cuenta de que el ser humano es irremediablemente propenso a la auto-conversación negativa.

Él mismo lo percibió cuando una mañana mientras iba pendiente de su teléfono móvil. Sin darse cuenta, cruzó un paso de cebra con el semáforo en rojo. Tras esquivar a duras penas un coche que a punto estuvo de atropellarlo, se sorprendió a sí mismo pronunciando su propio nombre en voz alta y recriminándose lo estúpido que podía llegar a ser.

La mayoría lo hacemos. Cuando algo no sale como esperamos o cometemos un error, no tarda en salir esa ávida voz de la conciencia diciéndonos lo torpes o inútiles que somos. Y es eso, ese diálogo interno negativo persistente lo que nos aboca a serios estados de indefensión y a bordear de forma peligrosa el abismo de la depresión. Evitémoslo, cambiemos el discurso.

Hablar con uno mismo, clave de salud

El profesor Ethan Kross, antes citado, llevó a cabo una serie de experimentos en la Universidad de Michigan donde concluyó con algo tan interesante como útil: las personas que hablaban consigo mismas y que empezaban sus diálogos pronunciando su nombre tenían más éxito en sus vidas, mostraban mayor seguridad personal y se percibían como más felices.

Puede que a simple vista nos parezca algo ingenuo. Sin embargo, hablar con uno mismo nos permite algo que no podemos dejar de lado: el cerebro funciona mucho mejor, su capacidad de percepción es más hábil y además gestionamos de forma adecuada nuestro mundo emocional. Por tanto, no estamos ante ninguna fórmula sacada de la manga, el diálogo interno tiene un claro beneficio avalado por la ciencia, y son muchos los estudios que nos lo vienen demostrando.


Veamos más datos en detalle.

El diálogo con uno mismo mejora nuestra capacidad intelectual

Hablar con uno mismo no nos hará más inteligentes de un día para otro. Lo que sucederá es que mejoraremos nuestra capacidad intelectual, es decir, potenciaremos nuestra atención, nuestra capacidad de reflexión, decidiremos mejor, nuestra concentración estará más focalizada y controlaremos las distracciones.

Algo tan simple como decirnos a nosotros mismos aquello de “A ver María, céntrate más y piensa que vas a hacer ante este problema…” o “Carlos, estás perdiendo el tiempo inútilmente, cálmate y reflexiona sobre  lo que está pasando”, nos ayudará sin duda a mejorar muchos de nuestros procesos cognitivos.


    “Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo”.

    -Benjamin Franklin-

 

Hablar con uno mismo mejora la autoestima

Cada uno de nosotros vive en un entorno determinado y con una serie de personas con las que se lleva mejor o peor. Sin embargo, más allá de todo ese contexto, con quien compartimos la vida realmente es con nosotros mismos. ¿Por qué excluirnos entonces de esa ecuación? ¿Por qué no quedar con uno mismo a lo largo del día para tomar un té o un café y hablar sobre cómo va todo?

Nadie nos tildará de locos, y quien lo haga se pierde seguramente una de las mejores técnicas de autoayuda y crecimiento personal. Estas son unas pequeñas muestras de ello.

  •     Hablar con uno mismo nos permite “centrarnos en el momento presente con las emociones presentes” para tomar conciencia de ellas, entenderlas, gestionarlas.
  •     El diálogo interno es también una poderosa fuente de motivación, la más sincera, la más confiable y la que nunca debe fallarnos. Así, y aún en las situaciones más adversas, nada puede ser más energético que decirnos a nosotros mismos eso de “adelante, Ángela, lo estás pasando mal pero no puedes rendirte ahora, vamos allá”.
  •     Por otro lado, algo que también nos explican en una publicación del “Quarterly Journal of Experimental Psychology” es que al hablar en voz alta activamos un “interruptor” en la corteza cerebral, ese donde se asienta la conciencia del “yo”. De este modo, desarrollamos un mejor control psicológico para pensar con mayor claridad y de forma más eficiente.
  •     Asimismo, al dar paso a esa voz interior más calmada y más segura, ganamos en perspectiva y relativizamos los pensamientos negativos y rumiantes.

Para concluir, algo que conviene tener claro sobre los beneficios de hablar con uno mismo es que estos solo serán posibles si somos capaces primero de controlar la conversación interna negativa. Esa que cada poco nos susurra eso de “que hagas lo que hagas todo va a salir mal” o que “te has equivocado una vez más, está claro que no tienes remedio”.

Evitémoslo. Al fin y al cabo no hay nada peor que convertirnos en nuestros peores enemigos. Recordemos, por ejemplo, el modo en que definió Sócrates a los pensamientos: “son una conversación honesta que alma tiene consigo misma”. Procuremos entonces no maltratarla, cuidémosla como el bien preciado que es y hablemos con ella de forma positiva, constructiva y afectiva.

https://lamenteesmaravillosa.com/hablar-con-uno-mismo-una-practica-terapeutica/?fbclid=IwAR0Gvu5IzYUg27YKD0yojXaAYdw-y6zhayt1Vth7fxPOs_X1-7d47VhGNXk

lunes, 1 de octubre de 2018

En qué se diferencia un cantante lírico de un cantante popular?

22 mayo, 2014.

Por: Mariano Pulgar.

Es una pregunta muy común y si bien su repuesta no es necesariamente compleja, requiere de varias consideraciones.




Vamos a ir desglosando las diferencias en varios items:

Rango vocal



El rango vocal de un cantante se define desde la nota musical más grave hasta la nota más aguda que una persona puede cantar.

En reglas generales, el rango promedio de un cantante popular es de 1 octava (un intervalo musical de 6 tonos completos) mientras que en un cantante lírico el rango vocal suele estar en el orden de las 1.5 a 2 octavas completas. Esto es variable entre las voces masculinas y femeninas y dentro de cada sub-categorización pero en líneas generales es ese el rango promedio.

Existen casos excepcionales en los cantantes populares en dónde los rangos vocales se extienden por encima de los cantantes líricos ya que utilizan “trucos” que les permiten de algún modo extender el registro vocal tales como el susurro, voz en el aire, rasguños, voz de silbido, falsete, etc.

Potencia vocal: El volumen

Es normal que al escuchar un cantante lírico nos impresione el volumen de su voz. Incluso si vamos a un teatro de ópera o una iglesia (en dónde la acústica arquitectónica colabora), veremos que no utilizan micrófonos.  Esto es principalmente porque en la formación de un cantante lírico se le enseña a utilizar toda las cavidades de resonancia (resonadores) de su cuerpo (en particular del cráneo) y éstos le proporcionan una potencia sonora natural enorme.

Los cantantes populares no utilizan los resonadores tan intensamente como los cantantes líricos y es por eso que necesitan de equipos de sonido para potenciar sus voces.

Manejo de matices

Pianissimo, forte, mezzo forte, fortissimo. Palabras italianas normalmente utilizadas para definir la intensidad del volumen de un instrumento o una voz en las partituras. Los cantantes líricos manejan los “matices”, es decir el volumen de su voz con gran ductilidad mientras que los cantantes populares si bien lo hacen también no lo hacen con tanta naturalidad. Éstos suelen manejar el manejo de los matices acercándose o alejándose del micrófono, logrando un resultado final similar.

Repertorio

Los cantantes populares suelen en muchos casos ser autores de sus obras, por lo tanto pueden elegir notas dentro de su zona de confort y por lo tanto no exigirse innecesariamente dentro de su rango vocal.

Los cantantes de ópera en cambio interpretan mayormente repertorio académico escrito por otros y normalmente este repertorio los exige al extremo con la finalidad de demostrar cierto virtuosismo vocal, más allá de interpretar una historia, un guión, etc.

Es común cuestionar por qué un compositor académico necesita exigir tanto a la voz humana con coloraturas, agilidades, trinos, matices, cambios de tempo, intervalos amplios, etc. Es básicamente para demostrar la ductilidad de la voz humana y lo bella que puede llegar a ser naturalmente mientras interpreta un aria.

Nivel académico

Es bastante común (aunque existen muchos casos en donde no es así) que los cantantes populares tienen un nivel de instrucción menor a los cantantes líricos. Repito y para que nadie se ofenda, no siempre es así.

La formación musical (lectura musical) que se requiere para interpretar ópera es muy superior a la necesaria para interpretar repertorio popular, es por eso que lo más común es que los cantantes de ópera tengan mayores exigencias en este sentido y deban estudiar más.

Respecto a la formación vocal, es decir, el manejo de la técnica para cantar; los cantantes líricos deben estudiar por años para refinar su técnica debido a la complejidad y exigencia de las obras que interpretan.

Acompañamiento con instrumentos


Casi todos o la gran mayoría de los cantantes populares interpretan algún instrumento mientras cantan, es decir, pueden cantar y tocar un instrumento a la vez mientras que en el caso de los cantantes líricos, les resultaría imposible, debido a la exigencia vocal, poder tocar un instrumento simultáneamente mientras cantan.

Condiciones para cantar

Los cantantes líricos son tildados de divos muchas veces, ya que “imponen” un sinnúmero de condiciones para dar un concierto. Es posible que en parte tenga que ver con el carácter de cada persona pero mayormente es por la enorme dificultad que entrañan las obras que deben interpretar. Al tener semejante nivel de exigencia, no estar al 100% puede implicar no poder realizar una correcta interpretación.

Aperto, ma coperto

La frase, famosa entre los cantantes líricos con técnica italiana ó Bel Cantista, significa que los cantantes líricos mantienen abiertos sus conductos vocales, generando cierto espacio extra en el velo del paladar y a la vez cubriendo las notas dotándolas de cierta oscuridad.  Al escuchar a un cantante lírico nos llama la atención que el sonido parezca artificial y no tan similar a la voz hablada como la de un cantante popular, es básicamente debido a esto. A una emisión vocal más concentrada.

Los cantantes populares normalmente cantan con su voz hablada y utilizan la técnica de belting para alcanzar notas agudas (sin cubrir las notas como los líricos) con lo cual en las notas agudas su voz también es muy similar o idéntica a su voz hablada.

Técnica respiratoria


En este apartado, ambos tienen diferencias también ya que los cantantes líricos utilizan la técnica respiratoria costo-diafragmática (respiran con el abdomen) mientras que los cantantes populares suelen respirar más con el pecho.

Fraseo

Relacionado al punto anterior, una mayor disponibilidad de aire en los cantantes líricos, les permite atender frases más largas y/o menos cortes entre frase y frase ya que no necesitan reabastecerse de aire. Los cantantes populares suelen tener más cantidad de pausas por lo tanto suelen privilegiar el fraseo y la interpretación.

Ni mejor, ni peor: Diferente

Luego de leer esto, resta por preguntar, qué tipo de cantante es el mejor? Desde mi punto de vista, cada uno es el mejor según el repertorio que interprete. Un cantante popular difícilmente podrá interpretar un aria de ópera. En cambio, un cantante de ópera tal vez sea menos dúctil para interpretar repertorio popular.

http://www.thebaritone.com.ar/es/2014/05/22/en-que-se-diferencia-un-cantante-lirico-de-un-cantante-popular/

sábado, 25 de agosto de 2018

El valor de un archivo

Sábado 25 de Agosto de 2018.

Comenzó la digitalización del Archivo Mikielievich, que reúne miles de libros, fotografías, folletos, revistas, cartas y postales, entre otros materiales.

"Automóviles de gran porte denominados «Bañaderas» en una excursión en 1929", refiere el historiador.


Miles de fotografías, diarios, libros, revistas, cartas, postales, mapas, folletos. Cajas y más cajas que conforman un archivo. Un tesoro que guarda la historia de la ciudad. Se trata del Archivo Mikielievich, sobre el cual la Municipalidad logró finalmente tener su uso y disponibilidad tras casi 20 años de litigio. Por estos días, los materiales comenzaron a ser digitalizados tras ajustar el inventario y la conservación. "Es el archivo histórico más importante de la ciudad", dice el historiador Pablo Montini, quien durante años trabajó en una primera catalogación, cuando los materiales estaban bajo resguardo de la Escuela de Museología.

Wladimir Mikielievich (1904-1999) fue un historiador rosarino que durante toda su vida acopió, investigó y catalogó miles de materiales que abonan al relato histórico de la ciudad. Falleció en 1999 pero antes había definido ceder su archivo al municipio y a otras instituciones culturales de la ciudad. Una parte de ese archivo, compuesta por diarios locales inhallables, se encuentra microfilmada en el Museo Histórico Provincial Julio Marc; otros materiales resguarda el Museo de la Ciudad y otra parte se encuentra por estos días en un anexo de la Biblioteca Argentina. Sobre esta porción en particular es que la Secretaría de Cultura de la Municipalidad avanza en su digitalización y conservación.

A partir de la muerte del historiador comenzó un litigio sobre el archivo. Quien fue su ama de llaves y luego su esposa desconoció documentación en la cual Mikielievich donaba su obra a la ciudad. A poco de fallecer Mikielievich, y con una orden judicial de por medio, el municipio logró retirar lo donado pero comenzó una disputa judicial que impidió la libre disponibilidad sobre los materiales. De todos modos, el archivo quedó bajo la guarda municipal.

A través de estos años el archivo tuvo diversas locaciones. Primero estuvo alojado en un sector de la estación ferroviaria de Rosario Norte, que fue sede de Cultura municipal, luego pasó a unas oficinas ubicadas en la planta alta de la sala Mateo Booz y de allí hace un par de años fue trasladado a la Biblioteca Argentina, que al estar ahora en obra obligó a un nueva mudanza a uno de sus anexos.

Apenas llegó a la biblioteca, un equipo de museólogos y bibliotecarios se encargó de realizar un inventario general y de evaluar el estado de los materiales. Allí se definió sumar los más de mil libros que eran propiedad del historiador al acervo de la biblioteca. Y su colección de 5 mil revistas, única en la ciudad, junto a escritos personales, múltiples colecciones y dos de sus obras más conocidas quedaron para ser digitalizadas y puestas en valor. "A partir de esta tarea la idea es conformar un equipo de digitalización que no sólo tome a su cargo este archivo sino otros que están en las diversas instituciones de la secretaría", explicó Federico Valentini, subsecretario de Fortalecimiento Institucional del área.

Cuando el Archivo estuvo bajo guarda de la Escuela de Museología, el historiador Pablo Montini realizó una catalogación e inventario provisorio de los materiales y es, sin dudas, quien más lo investigó y por ende quien mejor lo conoce.

Entre marzo y abril del año próximo se estima que estará terminado el nuevo edificio de la biblioteca y a partir de ese momento "se definirá la locación final del Archivo", precisó Georgina Ricci, del área de Articulación e Innovación de Museos.

Las posibles locaciones son el Museo de la Ciudad y la propia biblioteca. Mientras, existe la posibilidad de acceder a los materiales ya digitalizados pero con una consulta previa (ver pág. 12).

Sorpresas en la historia

"La historia social, política y cultural de la ciudad va a cambiar una vez que exista la posibilidad de tener acceso pleno al archivo", sostuvo Montini. Y algo de eso se sospecha al ver tan sólo fragmentos del material guardado. Hay dos obras en particular que atraen las miradas. Un diccionario sobre Rosario, compuesto por 54 tomos (aunque tiene algunas faltantes) y una colección de 23 álbumes de fotografías.

   La Capital tuvo acceso a algunos tomos del diccionario y de los álbumes iconográficos y sin dudas lo que dice Montini tiene su asidero. Una foto de un aguatero en la plaza 25 de mayo, datada en 1866, derrumba otras imágenes sobre los orígenes de la ciudad. Una multitud rodeando un tren del que asoma Eva Perón en 1948 obliga a la pregunta sobre ese viaje a la ciudad. Decenas de pianos expuestos en una denominada "casa de música" lleva a pensar aquello de que en cada casa más o menos pudiente había un piano. La esquina de Rondeau y Alberdi totalmente inundada en 1940 pone en evidencia los desbordes del arroyo Ludueña en zona norte.

   Las imágenes pertenecen a una colección que Mikielievich denominó Iconográfica Rosarina compuesta por 23 tomos de fotografías del siglo XIX y XX, detalla la museóloga Ludmila Lien, a cargo de la conservación de los materiales. Estos álbumes ya fueron digitalizados a partir de la utilización de una cámara de alta resolución. "Por las características de los materiales, muchos de ellos cocidos a mano por Mikielievich, no se utilizaron scanners porque se hubieran dañado", refirió el fotógrafo Matías Sarlo, a cargo de la digitalización.

   En breve comenzará la digitalización del diccionario. Compuesto por 54 tomos (aunque hay una faltante). Compuesto de manera absolutamente artesanal, está ordenado alfabeticamente y ofrece un panorama general de la ciudad. Releva acontecimientos, personajes, sitios, edificios, instituciones de la ciudad. En sus páginas Mikielevich mecanografiaba los textos y pegaba imágenes e ilustraciones. Hay entradas que directamente son mapas, folletos o volantes. Incluso hay textos manuscritos. El historiador lo actualizaba constantemente.

   "Mikielievich conformó el archivo más importante que hay de la historia de la ciudad. Tiene libros, documentos, fotos, folletos, diarios, revistas, postales... todo referido a la ciudad. Y además de eso creó lo que él llamo una serie iconográfica con fotos a lo largo de toda la historia de la ciudad y el Diccionario de Rosario, 54 tomos mecanografiados y cocidos a mano, que es toda la tarea de él como historiador. Su archivo se refleja en esos 54 tomos", valoró Montini, actual director del Museo Marc.

   En su opinión, "la importancia del Archivo es extraordinaria porque ahí se puede investigar gran variedad de temas. Los historiadores rosarinos siempre decimos que van a aparecer nuevas tesis doctorales a partir de estos materiales y que muchas hipótesis que se plantearon sobre la ciudad y su historia pueden llegar a reformularse cuando ese material sea accesible".

   Montini indicó que además de los álbumes que componen Iconográfica y el Diccionario "también hay otros álbumes, como Rosario en Imágenes de Antaño, una colección de postales y otra de imágenes, autógrafos y caricaturas que perteneció a Alfredo Merelló. Es impresionante una colección de propaganda política, de panfletos, datados entre 1910 y 1980, que él fue tomando de la calle, los registraba, les ponía la fecha al igual que las calles o esquinas donde los había encontrado. Es una colección riquísima, no hay algo así en la ciudad".

   —Mikielievich referenciaba casi todo, ¿no son materiales sueltos, sin sentido?

   —Claro, es un programa que llevó adelante a lo largo de décadas y ese Archivo lo demuestra, lo fue ordenando, sistematizando y le fue dando temas. Por ejemplo, hay una cantidad de legajos donde iba poniendo sus peleas con la Iglesia o las referidas a Estanislao López, a quien no quería mucho. Hay un material extraordinario sobre el Monumento a la Bandera, hay sobre Refinería, sobre la prostitución en Rosario. Es un gran archivo, por eso van a aparecer un montón de cuestiones que van a sorprender y en particular a los historiadores. Ese Archivo es una nueva forma de ver la historia de la ciudad. También tiene algo que es muy interesante: El prontuario periodístico rosarino. lo llamaba así, son siete tomos que hizo en colaboración con la Junta de Historia de Rosario y que tiene todos los nombres de los periodistas y todas las publicaciones que él iba referenciando. Hay centenares de planos, mapas, catastros. Su trabajo con Iconografía es muy interesante, lo que hizo con la serie, hacía como un estudio iconográfico. Él, por ejemplo, arrancaba con una foto del puerto e iba agregando fotos de ese sitio de distintas épocas. Así lo hacía con todo, está todo indexado, él mismo registró todo, hay fotos bastante valiosas o poco conocidas, sobre todo las del siglo XX. También tiene una cantidad innumerable de postales sobre Rosario.

   —¿Trabajó su archivo de tal forma que hoy facilita la catalogación?

   —Absolutamente, él lo tenía totalmente inventariado y organizado. Tenía un fichero con todos los libros. Registraba todo lo que conseguía y utilizaba en sus publicaciones. Tenía grandes inventarios, por ejemplo de todas las revistas. La sección hemerográfica de Rosario es la más valiosa que hay en la ciudad. Contiene revistas que son inhallables, como Bohemia; la revista de los anarquistas de 1913; todas las revistas de El Círculo; Cinema, otra revista que no se encuentra en otro archivo. Hay revistas que nadie conoce, como la revista Sábado, que editaba Julio Vanzo en 1930. Una característica de esta sección es que siempre está el número 1 de cada una de las revistas. Mikielievich vivía para ese archivo, trabajó casi hasta que se murió. El material de los 80 es increíble. Al recorrer su archivo lo que se puede interpretar es que no tenía prejuicios, al menos eso es lo que muestra el variado contenido de su trabajo. Hay revistas de rock, de poesía de los 80 cuando se recuperaba la democracia, de cómic, literarias. O sea, él la tenía muy clara con respecto a formar un archivo de Rosario y no discriminó ningún tipo de información. Pero hay algo aún más importante respecto a Mikielievich y es que tuvo una actitud pedagógica clara. El fue uno de los mayores historiadores que se dedicó a la divulgación de la historia de Rosario, siempre trabajó en distintos medios para dar a conocer la historia de la ciudad: en La Capital, en el diario Rosario. El sentó las bases para la divulgación de la historia de Rosario.

https://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/el-valor-un-archivo-n1664224.html